jueves, 14 de mayo de 2020

Mundo Binario

¿Y si nos damos permiso para ser humanos?

Llevo días dándole vueltas a esa pregunta. La idea de ser perfectos y vistos como buenas personas parece ser, hoy en día, algo muy importante. Yo - con lo que sé de vida - presiento que el camino de ser una mejor persona no va por ahí pero no lo sé a ciencia cierta. Sólo puedo contar lo que a mi me ha pasado y cada vez que he intentado comportarme dentro de la burbuja de ser una buena persona, esforzándome por hacer / decir / sentir lo que aparentemente es correcto, me he decepcionado y no sólo porque al final no logré conseguir lo que quería si no porque no fui fiel a mi misma.

No es novedad decir que nuestra sociedad nos lleva por ese camino. La foto perfecta, el platillo perfecto, la relación perfecta, el trabajo perfecto, el cuerpo perfecto. Lo más increíble es que hasta dentro de una situación tan complicada como un aislamiento social se espera que usemos este tiempo para ser productivos. ¿Acaso unas semanas sintiéndote frustrado y triste, sin ganas de hacer mucho, no es igual de necesario que llenarnos la mente con información al leer un libro? ¿Es que acaso la tristeza, la ira, la frustración, el enojo, la desilusión, la decepción no son parte del paquete de ser una buena persona? 

Creo que el problema es que vivimos en un mundo binario en donde o somos buenos o no lo somos, o somos homofóbicos o no lo somos, o somos feministas o no lo somos, o somos dramáticos o no lo somos y al parecer no existen matices ni términos medios. Fue gracioso que mientras daba vueltas en esto y no lograba desenredar mis ideas, vi un vídeo que mencionó algo que me hizo reflexionar aún más: "En una definición binaria no hay lugar para mejorar."

A veces en el camino de buscar ser mejores personas es fácil perderse y enfocarse sólo en lo negativo que queremos cambiar hasta llegar al punto de buscar formas de ocultarlo. Sin embargo, uno de los caminos para sentirnos plenos con nosotros mismos es aceptar que esas cosas negativas también son parte de nosotros y siempre estarán allí, por eso lo que toca hacer es comenzar a construir sobre nuestras fortalezas. Es probable que llegué el día en que gracias al aprendizaje de vida y grado de madurez se pueda reducir lo que no nos gusta hasta que sea una expresión tan pequeña que no moleste o traiga problemas visibles o podamos llegar a pensar que ya no somos eso que solíamos ser, pero no desaparecerá. Estará ahí, latente, recordándote que eres un ser humano - complejo y con defectos - y eso es un hecho.

¿Y si desde hoy nos permitimos ser humanos y aceptamos que tendremos días en que actuaremos de una forma que parezca que no somos buenas personas?, pero sin quedarnos con esa idea porque una situación no te define. No vivimos realmente en un mundo binario donde sólo existen los absolutos. No significa que porque no pudiste ponerte en los zapatos de otra persona en una situación, se eliminó de pronto todas las veces que fuiste empática con el entorno que te rodea. O porque perdiste la paciencia y reaccionaste de una manera que no te gustó, eso te sentencia a ser un desastre.

Creo que se necesita más gente humana en el mundo, más personas sensibles, libres de juicios y casillas de "bueno" y "malo", que no encierren cada situación mala en una definición de "tóxico", que por lo menos a mi hasta el día de hoy no me queda claro a que se refieren cuando utilizan esa palabra. Se necesitan más personas reales, que cometan errores sin tratar de ocultarlo y aceptando que seguro toda su vida se seguirán equivocando. Personas que no repitan el mismo discurso que leyeron por ahí sin cuestionar ninguna palabra. 

Se necesita un mundo sin etiquetas en donde 
la respuesta sea siempre actuar desde el amor.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Invierno con rayos de sol

¡Estás aquí! - ¿es real o he vuelto a soñar? - No puedo creer que por fin estoy viviendo lo que tanto había esperado. Estamos echados sobre la cama y desde una ventana se puede ver como el sol inicia su descenso y nos muestra sus últimos rayos de luz.

Extrañaba tanto estar cerca de tus labios, a un suspiro de distancia de volver a ser uno. Te miraba sonreír mientras metía una de mis manos por debajo de tu camisa. Comencé a acariciar con mis dedos tu espalda y recorrerla de arriba hacía abajo, sintiendo cada centímetro de tu piel. Tú me tomaste de la cintura y acercaste mi cuerpo más al tuyo para poder hacerlo nuestro. Mordí tus labios intentando controlar las ganas que se desbordaban de mi ser y nuestras prendas comenzaron a desprenderse una a una.

La luz del atardecer dibujaba nuestras sombras en la pared pero yo no quitaba mis ojos de ti, no quería perderme ni un segundo de lo que sucedía. Capturaba cada mirada, cada movimiento, cada palabra, cada beso, cada caricia, cada gesto de placer. Mi cuerpo se estremecía al sentir tus manos en mí y en ese momento, nada en el mundo existía a parte de nosotros, ni si quiera un lugar donde pueda sentirme más feliz de lo que era.

De un momento al otro, paré de besarte y te abracé muy fuerte. Te pedí en voz baja y con un poco de vergüenza que me prometas que no te irías, aunque se ponga difícil, decidirías quedarte a mi lado y me escogerías de nuevo cada día. Me miraste con un poco de ternura y quiero creer que una parte de ti entendía mis miedos y por eso me dijiste que esté tranquila, que estarías siempre. Tus palabras calmaron mi alma y me puse encima de ti. Volví a besarte y acariciarte como si esa sería la última vez que podría hacerlo. La última vez que sentiría tu cuerpo vibrar junto al mio.

Esa noche pude dormir, 
sin tener pesadillas.

martes, 5 de mayo de 2020

Bitácora: Parte 3 - Ritmo

Ayer en la mañana leía una investigación acerca de personas introvertidas y extrovertidas. Me sentí identificada con un parte que decía que los introvertidos son personas que cuando necesitan recargar energía, la buscan dentro de ellos y por eso en algunas ocasiones se podía creer, erróneamente, que les gusta estar solos. En las últimas semanas estuve un poco alejada de la gente, no he leído noticias relevantes, las redes sociales populares las mantengo con mi sesión cerrada. Mi necesidad de comunicarme la he utilizado en una red social poco popular y el tiempo libre me ha permitido volver a escribir. Desde hace varios meses quería apagar mi vida virtual y vivir más la realidad, aunque es difícil lograrlo. Me sentía disconforme y no entendía porqué, pero ahora sé que era producto de una verdad que no quería aceptar. Felizmente esa situación se solucionó sin necesidad de involucrarme - digo felizmente porque me desprende de una responsabilidad, que no quería asumir, no quería tener esas dudas de "¿habré hecho lo correcto?" - ahora puedo estar tranquila y mantenerme alejada para desacelerar mi vida.

Esa decisión también tuvo influencia de la penúltima sesión que fue sobre "Ritmo". Recuerdo que mi comentario final: "se me va hacer muy difícil lograr la intención de esta semana". Me preguntó porqué decía eso y le respondí que yo sólo sé seguir mi ritmo. Ese que anda a mil por hora haciendo varias cosas al mismo tiempo, que se compromete en actividades sin recordar que el día la mayoría de veces le queda corto, ese que suele ser desenfrenado y reacciona hacía ciertos estímulos de una manera poco usual ya que exagera todo por ser tan emocional y hacer la mayoría de cosas sin reflexionar antes. Fue gracioso porque me dijo que comience con algo "tan fácil" como hablar más lento y no permita que ninguno de mis juicios interfiriera en ello - ¿yo? ¿hablar lento? -, sólo hable lo más lento que pueda hasta el punto de sentir que estoy exagerando. Además, me dijo que es evidente cuando comienzo a perder el control y que use eso a mi favor para anticipar situaciones.

Terminó la sesión y me sentí en una clase de Clown. En una de esas en la que no me logra salir un ejercicio o en una en la que había tardado demasiado en encontrar la forma de que funcione o en una en que ni si quiera me atreví a intentarlo porque desde afuera me parecía muy difícil. Pero siempre termina la clase. Me despido, me subo a mi auto y mientras manejo hacía casa, aparecen ideas increíbles de como jugar con una situación, fluyen con tanta facilidad pero el momento de hacerlas ya pasó. Gracias a esas clases tengo cierto entrenamiento con la frustración y me recuerdo que siempre existirán nuevos juegos para fracasar hasta lograrlo.

Activar mi lado racional o emocional depende del ritmo en que vaya. Lo he notado en los últimos días. Esto no quiere decir que me volveré racional porque la esencia de cada uno es la que es, pero se puede aprender a mirar desde otra perspectiva. Entender que la velocidad en la que manejaba mi vida acelerada y puede ser la raíz de mis problemas, me ha dado un punto de inicio y mi idea es reducir el ritmo hasta que poco a poco encuentre el equilibrio y aprenda a escoger que velocidad es la que me funciona para cada situación.

***
Comentario "Así como digo una cosa, digo otra"

Esto me recuerda un vídeo que vi hace unos días sobre los seres humanos que no tiene nada que ver con lo que estaba contando pero me pareció interesante.

Imagina un barco con un ancla en medio del mar. El barco se moverá según los agentes externos: la lluvia, la marea, las olas, el viento, entre otros, eso significa que si comienza a moverse el mar rápidamente, lo hará el barco también y si está en calma, lo mismo ocurrirá con él sin embargo, el ancla no se mueve, está arraigada. El barco es nuestro comportamiento y el ancla es nuestro conjunto de valores, eso que nos mueve. A veces las situaciones nos ponen en una posición en que esta bien hasta romper reglas, por ejemplo si uno de nuestros seres queridos está grave y debemos llevarlo al hospital, seguramente nos pasaremos las luces en rojo y manejaremos muy rápido así hayan controladores de velocidad porque nuestro objetivo final y los valores que nos mueven son los que influencian en nuestro comportamiento.

El error de muchos - y me incluyo - es que juzgamos nuestros comportamientos y el de los demás. No hacemos el ejercicio de separar a la persona de sus comportamientos. No tratamos de entender el ancla que nos hace actuar de cierta manera y lo mismo con la gente que nos rodea. Es muy fácil quedarse con el comportamiento, etiquetarlo y colocarlo en el estante de las cosas que nos parecen que está mal (o bien). Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar porque actúa de esa manera? ¿qué es lo que en realidad lo mueve? ¿has separado a la persona de su comportamiento?

Entender las razones en lugar de juzgar comportamientos es algo para entrenar que podría ser muy provechoso tanto en la vida personal como en lo laboral. Además de eso, tener en cuenta que para otros, nosotros también podemos ser considerados como "una persona difícil". Entonces, ¿qué les parece romper esa cadena? y comenzar a ser más pacientes y empáticos con nuestro entorno. Podrías sorprenderte con la cantidad de personas maravillosas que te estás perdiendo por andar encasillando gente.

Lo dejo como idea en el aire.

***

Les confieso que al inicio todo era muy gracioso porque actuaba con torpeza y seriedad al mismo tiempo, sólo me faltaba el público para estar en un número de Clown. Por ejemplo, bajaba de las escaleras corriendo y de pronto paraba en seco y me quedaba quieta unos segundos como cuando recuerdas que estás haciendo algo mal y paras inmediatamente. O escribía un mensaje en el celular o la computadora muy rápido y poco a poco comenzaba a hacerlo más lento. En lugar de hacer varias cosas al mismo tiempo, hacía una lista de deberes y ayudándome con la técnica de Pomodoro iba intercambiando deberes para no atrasar ningún pendiente. Dejé de escuchar canciones movidas por volver a escuchar trova.

Así confirmé la gran relación que tiene el cuerpo con la mente. Si le ordenas a tu cuerpo a ir más lento, pasa lo mismo con tus pensamientos y emociones. Aún siento raro cuando ahora me detengo a pensar antes de responder o hacer algo por impulso. Hay algo que me detiene, que me hace reflexionar y comienzan a aparecer razones en mi cabeza para confirmar o eliminar cierta emoción que estoy sintiendo.

Siempre creeré que la vida es un entrenamiento constante - a veces agotador - y mi parte favorita es encontrarme con algo nuevo que me deja sorprendida. Ser consciente del ritmo con el que llevas tu vida es importante, y ahora que le doy vueltas escribiendo esta publicación me doy cuenta que una vez más el mundo del Clown me ayuda a entender más rápido. En el Clown, el ritmo es fundamental, si no haces algo en el ritmo adecuado, simplemente no funciona. Puede llegar a ser difícil saber cuando y a que velocidad hacer una acción pero es cuestión de prueba y error hasta que encuentres el ritmo adecuado. Siento que encontrar el ritmo es algo interno, no es que tienes que enfocarte en el exterior para ver si funciona, o esperar su aprobación, porque si tu lo disfrutas y te diviertes, estoy segura que podrás compartirlo con los demás para que lo disfruten contigo.

Desacelerarse para encontrarse:
Eligir el tempo como si mi vida 
fuera una canción.

domingo, 3 de mayo de 2020

Reinventando: Parte 4

- ¿Alguna vez has sentido nostalgia de un momento cuando lo estás viviendo? Como si tuvieras ganas de apretar el botón de "pausa" y hacer eterna esa escena. Es sentir nostalgia del mismo presente... - dijo Daniela mientras miraba el cielo nocturno con pocas estrellas y muchas nubes. 

Pablo y Daniela solían verse casi todos los viernes por la noche para dedicarse un rato a conversar a solas sin distracciones de otras actividades o compañía de alguien más. Iban a la azotea del edificio donde ella vivía y se turnaban la elección del playlist. Compraban algo para tomar y picar para que los acompañe mientras dejaban que las horas pasen. Habían días en que los dos se quedaban callados mirando la hermosa vista que tenían de Lima, otros sólo se miraban y decían pocas cosas pero la mayoría de veces no paraban de hablar hasta la madrugada. Salían un poco más de un año y ninguno de los dos se había atrevido a romper la barrera que había entre ellos a pesar que sabían - sin necesidad de decirlo - que estaban enamorados el uno del otro.

Ella tenía algo que lo hacía sentir a él como si estuviera en su hogar y él tenía la paciencia que ella tanto había buscado. A pesar que nunca lo conversaron, los dos decidieron hacer las cosas de una forma distinta a lo usual. No se dejaban llevar por las emociones para encargarse de conocer a la persona que tenían al frente. Se mostraban tal cual eran, decían su forma de ver la vida y sueños a viva voz y evitaban juzgar al otro, preferían tratar de entender antes de precipitarse. Daniela aprendió a confiar y ser comprensiva en los días en los que ni él mismo se aguanta y Pablo aprendió a sentir ternura de la forma triste en que ella ve la vida. Sabía que siempre habría un poco de tristeza en su corazón porque es la emoción que más ha sentido y parece ser el lugar en el que se refugia cuando el estrés la agobiaba, pero tenía la esperanza que con el tiempo, podría ver sin tristeza al mundo.

- Me encantan los violines en el inicio de esa canción. Que no se entere Joaquín pero la versión tributo de "Quién me ha robado el mes de Abril" me gusta muchísimo más que la original - dijo Daniela con tono travieso mientras se acercaba al celular para poner otra vez la misma canción.
- Podría estar sintiendo nostalgia de este momento... - respondió Pablo sin mirarla y se paró a llenar las copas con un poco más de vino. Daniela lo quedó mirando sin entender del todo porque sentía nostalgia justo ahora y se dejó llevar por lo que hace meses quería decir.
- Te confieso algo... Contigo no puedo sentir nostalgia y me gusta eso porque no me había pasado antes. No podría sentir melancolía por una futura perdida porque la idea no puede existir ni en mi cabeza. Antes de ti, guardaba mucho miedo dentro de mi. Cada vez que me sentía feliz, pensaba que pronto pasaría o haría algo que arruinaría todo y por eso no me permitía sentir plena felicidad porque trataba de cuidarme de no sufrir. Ahora que lo digo en voz alta, me suena tonto jajaja. - Se detuvo para controlar un par de lágrimas que se querían asomar y tomó aire para seguir. - Pero llegaste un día y me diste algo que antes no me habían dado. Tiempo. Tiempo para conocernos, tiempo para enamorarme de ti y todo lo que eres, tiempo para construir un lazo de confianza, tiempo para escucharnos. Pablo, no tienes una idea de cuantas veces lo único que pedía era tiempo... - se detiene de nuevo para parar los recuerdos que comienzan a aparecer en su cabeza y callar los monstruos que se asoman sólo para arruinar la tranquilidad que sentía.
- Dani... 
- Sí, ya sé, mi lado sentimental apareció jajaja.
- Dani... ¿quieres ser mi enamorada?

Daniela lo escuchó y decidió dejar de aguantar las ganas de dejarse llevar por lo que sentía. Sé acercó a Pablo y lo quedó mirando con la seguridad de que él entendería que ella le estaba diciendo que sí con los ojos. Se acercó a él y le dio un tierno beso en los labios. Era la primera vez que sentían sus labios chocar, que tenían muy cerca sus corazones y él la envolvió en sus brazos para seguir besándola hasta que la luz de la mañana los encuentre.

Daniela ya merecía ganar en el amor
y esta historia recién estaba comenzando.

sábado, 2 de mayo de 2020

Elecciones

Hablaba con una amiga y me dijo una frase que se quedó dando vueltas en mi cabeza:

"Es que no tenía elección."

Pensé en cuantas personas - y me incluyo - en algún momento creímos erróneamente eso cuando nuestra capacidad de elegir es uno de los aspectos más humanos que existen. Es tan innato que no podríamos renunciar a eso así queramos, porque hasta eso sería una elección. A cada minuto estás tomando decisiones - como ahora que decidiste leerme -, nada en nuestra vida pasa porque "así tenía que ser", el destino no está marcado, el destino es sólo una cadena de decisiones. Lo que pasa a veces es que no nos gustan las opciones a la que nos enfrentamos, pero por eso no podemos decir que no tenemos opción.

Contaré una experiencia que me hizo entender el poder de nuestras decisiones y como estamos rodeadas de ellas. Hace unos años, un feriado de Agosto, me sentía bastante aburrida en casa. Llevaba unas semanas de vuelta en Lima. Había vuelto a vivir con mi familia luego de un par de años de independencia y no sabía que hacer, aún me seguía sintiendo turista en mi ciudad - los que han vivido lejos de casa entenderán lo que es volver y darte cuenta que la vida siguió, tus amigos andan en las suyas y tardas un poco en adaptarte de nuevo a la rutina - hasta que encontré una publicación sobre un circo y me llamó la atención ver que tal estaba la función. Le pregunté a mi hermana si quería ir al circo conmigo, me dijo que ya en seguida y me preguntó si llegaríamos a tiempo ya que los fines de semana no me gusta manejar y asumió que tomaríamos transporte público. La verdad hubiéramos llegado más rápido así pero decidí ir en auto para estar más cómodas y conversar tranquilas en el camino (o cantar canciones a todo volumen). Hasta aquí, ¿se dan cuenta cuantas decisiones tomé? Ir al circo, ir en auto, luego ¿ir por Evitamiento o por la ruta larga? Era feriado y no teníamos apuro en llegar pero decidí ir por Evitamiento. Mientras manejaba iba pensando que le compraría a mi hermana muchos dulces porque es la parte divertida del circo, comer algodón de azúcar, manzanas acarameladas, canchita y un vaso de chicha morada. Las expectativas que invento en mi cabeza sobre el futuro me juegan casi siempre malas pasadas pero igual lo seguiré haciendo porque me provoca felicidad de sólo pensarlo - puede que un día me veas sonreír de la nada y eso es por que me ando inventando futuros en mi cabeza - el problema es que cuando no se da, suele ser doloroso. De pronto, comencé a perder el control del timón. Iba a unos 100 km/h y me asusté un poco. Tomé otra decisión y paré a ver que sucedía. La llanta de mi auto estaba partida en dos literalmente y siempre será un misterio como ocurrió eso. Entonces pensé si seguía manejando hasta un grifo para que alguien me ayudara o cambiaba la llanta yo sola. Decidí cambiar la llanta. La dejé a mi hermana encerrada en el auto con la llave dentro y sólo baje con mi celular y comencé a cambiar la llanta. De pronto, aparecieron unos ladrones en la escena. Me apuntaron y me dijeron que le dé todo lo que tenía. En ese momento con mi hermana en el auto y ya estaba anocheciendo debía pensar en frío. Podía haberle dado mi auto y decirle a mi hermana que se baje o jugármela y darle el celular y decirle que se vaya. Las opciones que se me presentaban no me gustaban pero hasta en ese momento lo que yo haga es mi decisión, no la de mi hermana, no la del ladrón, no es que la vida elija por mi. Lo quedé mirando y le dije:

"¿Qué quieres? Toma mi celular, aquí está, espera que me saco los audífonos también."

Me quedaron mirando anonadados y de pronto apareció un auto a lo lejos con las luces encendidas. Creo que eso los asustó y se fueron corriendo. Los ladrones tomaron su decisión y mi celular les pareció suficiente. Yo acomodé la llanta partida lo mejor que pude, dejé tirada la gata y las demás herramientas, subí al auto y comencé a manejar. En ese momento apareció otra elección en mi cabeza y fue ¿por qué sentirme mal? Ya que un gran sentimiento de tristeza comencé a sentir en todo mi cuerpo. Les confieso que mi elección fue sentirme mal por no haber tenido la tarde en el circo con mi hermana comiendo algodón de azúcar, me sentía terrible y comencé a cuestionar cada una de mis decisiones - ¿les pasa? - que si hubiera decidido ir por una vía más lenta tal vez no le habría ocurrido nada, si habría decidido ir en transporte público ya estaríamos en la función. ¿Por qué cuestionar nuestras decisiones pasadas?

Mi reflexión de hoy es no cuestionar las decisiones que tomamos porque así tuviéramos la habilidad de retroceder el tiempo, todo sucedería igual porque estoy segura que escogeríamos lo mismo porque en ese momento creíste que era la mejor opción. Cuando se te presentó el momento de decidir, escogiste lo que te pareció mejor sin pensar que las cosas no se darían como las esperabas, porque si andaríamos pensando en que todo irá mal pues nos quedaríamos sin hacer nada. Es increíble nuestra capacidad de decisión y el poder está en nosotros.

Lo único que me gustaría agregar es que cada vez que tomes una decisión espera un momento, así parezca tonto y piensa si eso que estás escogiendo se alinea a lo que quieres. Créanme que si yo me haría esa pregunta con mayor frecuencia, me habría ahorrado muchos malos ratos porque a veces decimos "yo quiero una vida llena de viajes" y tus elecciones están muy lejos de ver la forma de lograrlo o de comprar un ticket de bus/avión/tren/barco.

Me pregunto, si tienes el poder de elegir y lo que decides no está alineado a lo que quieres y por eso al final de la cadena de decisiones terminas con un "es que no tenía opción", que es lo que está mal: ¿lo que quieres o lo que eliges?

Te lo dejo para que le des vueltas.

viernes, 1 de mayo de 2020

Espejísmo

"Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir.
Sí, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti."

Hay ratos en el día en que volteo y apareces. Estas mirándome desde una esquina de la habitación donde ahora paso gran parte de mi día. Voy hacía donde estás sintiéndome aliviada por no tener que seguir extrañándote y me siento a tu costado para contarte sobre mi. Te veo divertirte con mi estrés mientras te cuento que todo es más difícil de lo que pensé y que dormir ocho horas para mi es casi un privilegio pero que cada día me va mejor y pronto me animaré a hablar sin necesitar el traductor. Haces que sea imposible sentir frustración o enojo y termine en risas ya que me recuerdas que me quejo de la parte que, irónicamente, es la que más amo de mi.

Te pregunto sobre ti, sobre como has estado y como vas con el plan de vida que tienes. Siento tanta curiosidad por saber de ti y un ligero sentimiento de culpa por siempre comenzar hablando de mi. Pero no me contestas, sólo tratas de acercarte lentamente a mi, como queriendo besarme, y en ese preciso momento desapareces. Me doy cuenta que todo ha sido un truco de mi imaginación. No estás aquí. No estás en ningún lado en donde yo también pueda estar.

No permito que mi corazón se embriague de nostalgia y con una sonrisa a medias cierro los ojos deseando que ahora te sientas más aliviado, que la lista de preocupaciones se haya reducido y que sigas esforzándote por lograr la vida que quieres. Quiero que tu corazón esté en paz, que tus días estés llenos de risas y cosas bonitas. De buenos libros, de deliciosos cafés cargados para inyectar más energía, de vino con queso para brindar que, a pesar de todo, la vida nos sigue regalando un día más para estar aquí y hay que hacer que valga cada minuto. De dulces, de cervezas heladas, comidas ricas y buena compañía. De aprendizaje, de reflexión y sobretodo agradecimiento acompañado con un buen soundtrack de fondo. De historias de amor, de autoayuda y mini-biografías para compartir al mundo. De teatro virtual, de muchos juegos vía zoom y de videollamadas con amigos que nos hacen sentir menos solos. Quiero que la vida te regale días de amor porque es el ingrediente que convierte en magia lo cotidiano y nos ayuda a brillar.

Abro los ojos y entiendo un poco más sobre que es el amor. Hace unos años dije que no sabía que era pero estaba segura que "equilibrio" era parte de sentirlo y hace una semana pensaba que el amor está en los intentos de ir aprendiendo como amar. Hoy quiero agregarle algunas cosas. El amor es desprendido, bondadoso y agradecido. Es no dejarte llevar por el egoísmo de satisfacer un simple impulso de escuchar su voz otra vez. El amor te ayuda a entender cuando debes dar un paso al costado y alejarte. El amor no insiste, no fuerza, no convence, el amor sólo desea felicidad para la persona a quién se ama.

Porque te quiero feliz ya sea conmigo o sin mi.
Y es así como entiendo que nuestro final es un final feliz.

viernes, 24 de abril de 2020

De la teoría a la práctica

He pasado por todas las etapas de la gestión del cambio en este aislamiento social. Me gusta haber sido consciente de cada una de ellas ya que alguna vez hice una capacitación en este tema y mis sustentos eran teóricos ya que no solía analizar las cosas que pasan y usualmente me adapto a lo que hay.

Primero, la negación y yo hicieron que posponga para Abril un pasaje que tenía en el mes de Marzo, creyendo que la mayoría exageraba y no podía ser verdad que literalmente el mundo entero se paralice pero sí fue así y los aeropuertos cerraron, los vuelos se cancelaron, la oficina se movió a la casa y las clases se volvieron virtuales. De hecho, si sería menos consciente del valor del dinero habría adelantado mi pasaje para volar antes que cierren las fronteras a pesar que la mayoría me decía que estaba loca - ¿qué sería de mi sola en un cuarto de Barcelona sin gustarme cocinar? por ratos se me viene esa pregunta a la cabeza y creo que estaría a punta de yogur con cereal y alguna comida muy simple de preparar - y sí tenían mucho de razón, a veces puede parecer que estoy medio loca porque tomo decisiones sin pensar y sólo dejándome llevar por el sentimiento.

Luego entré a la etapa de resistencia. Esta es la etapa más difícil de todas. Me sentía frustrada y ya no quería estudiar, ni trabajar, les confieso que hubo una mañana en que le envíe un mensaje de texto a un amigo, a quién conozco desde la universidad y le tengo mucha confianza porque es ese tipo de persona que no te juzga y siempre te escucha con oídos de amor, donde le decía que habían días en que deseaba no abrir los ojos. Sé que puede sonar exagerado pero mi motivación estaba en el piso y hacía muchos esfuerzos por irradiar a los demás que estaba bien, de sonreír, de dar ánimos a otros, de entender el malhumor de algunas personas que estaban en una situación peor que la mía. A pesar de mis intentos, comenzaron las peleas con la aseguradora, con la aerolínea, con la escuela y con cualquiera que se me cruzara. Fueron unas semanas realmente difíciles en que lloraba casi todos los días, se me quitaron las ganas hasta de comer, pasaba los días encerrada preguntándome muchas cosas, pensando que había hecho mal, creyéndome tan importante como para creer que todo pasa por una suerte de que la vida quiere joder cuando esto afecta a miles de miles de personas y no soy la única con el futuro quebrado. Es que extrañaba tanto y mis expectativas para este año eran tan altas, llevaba semanas contando los días para mudarme a un nuevo lugar y comenzar una etapa totalmente diferente en mi vida que aparentemente - o mirándolo desde lejos - parecía que no había forma que algo saliera mal porque tenía el plan perfecto. No sabía como encontrarle el lado positivo de un futuro que se me caía a pedazos, no sabía como lidiar con la situación.

Luego estuve entre exploración y resistencia. Habían días en que el encontraba el lado bello de la crisis y otros en que volvía al sentimiento de frustración. Dentro de lo positivo creía que era momento de valorar aquellos aspectos de mi vida que tenía tan descuidados por lo rápido que se pasan los días, por lo acelerada que soy tratando de hacer varias cosas al mismo, como por ejemplo: tomar un café en la noche con mi familia, pasar una tarde jugando juegos de mesa, ver una serie todos juntos en la sala. Además, recordar el valor del lugar donde he nacido, la naturaleza, los diferentes ecosistemas que nos rodean; que personalmente me encantan porque no tengo que ir muy lejos para escapar a una catarata o perderme por matorrales o descansar en un campo lleno de flores. Sin embargo, acabo de entender que esta situación no ha llegado para algo tan simple como para revalorar y recordar que es lo importante.

Estoy ingresando a la etapa de aceptación y compromiso - dice la teoría que podría volver a alguna de las etapas pasada, espero no hacerlo - donde decido que esta es mi temporada de reinventarme y agradezco contar con todo el tiempo para hacerlo hasta que podamos volver a las calles a demostrar lo que cada uno tiene dentro de si. Tengo el tiempo suficiente para darle vueltas a lo que quiero, a quien soy, escribir aquí y releerme cada vez que siento que me pierdo otra vez, a hacer un draft sobre otro y otro para reinventar mi forma de pensar, de sentir y de vivir. No permitiré seguir ahogándome en lo que pudo o no pudo ser, así la tristeza llamé a mi puerta varias veces al día porque sí, tengo un lado que se siente terriblemente triste y es el que me ayuda a aferrarme al presente para esta situación no me haga perder aún más cosas.

Todo lo que quiero ahora, se resume en la siguiente frase:


"Are you driving change or are you being driven by it?"