miércoles, 9 de octubre de 2024

Vida feliz sin miedos

El día pasó rápido en el trabajo. Cogió la bicicleta y pedaleo de regreso a casa. Al cruzar el parque frente a su hogar, esbozó una sonrisa llena de alegría y un poco de melancolía, recordando los buenos y malos momentos que habían vivido allí. Los años pasaron y, aunque en ocasiones el amor que compartían parecía desvanecerse en el aire, había algo que siempre la traía de vuelta a él. Podía ser un soplo refrescante del aroma a pie de limón, el sonido vibrante de los acordes de una guitarra, o simplemente la suave caricia de la yema de sus dedos recorriendo sus pechos casi desnudos, encendiendo, nuevamente, un fuego que no podía apagarse del todo.

Una de sus más recientes tradiciones era la de evitar peleas dentro de casa; el caos de las discusiones les provocaba una profunda necesidad de huir, y no querían que el otro volviera a experimentar esa desesperación de querer acabar con todo y, desde la llegada de Nicolás a sus vidas, se comprometieron a cumplir esta regla sin excusas.

Dejó la bicicleta en el patio y miró la casa como si fuera la primera vez. Se sintió agradecida de vivir en un lugar que, aunque fuera pequeño y un tanto viejo, ofrecía todas las comodidades necesarias para una vida feliz, sin miedos.

Al abrir la puerta, un hermoso niño de dos años salió corriendo a su encuentro.

- ¡Maaaa, te extrañé! - exclamó Nico, cruzando sus bracitos por su cuello. En ese instante, todo lo sucedido en el trabajo perdió sentido. Con cada latido que su corazón daba entendía con más claridad que todos los textos que escribió sobre el amor no eran más que palabras exageradas, porque hace tan poco había conocido al amor de su vida. Lo abrazó con fuerza, llenándolo de besos.

- Yo te extrañé más. - le respondió, riendo mientras seguía llenándolo de caricias.

- ¡Hey! Si sigues así, no quedará nada para mí. - se escuchó una voz desde el fondo de la casa.

- Jajaja, ven a darme la bienvenida si quieres un poco. - contestó de manera coqueta y risueña, sintiéndose afortunada por tener a dos hombres que se morían por ella. En ese momento, supo que daría su vida solo por verlos sonreír.

Se acercó al estudio, donde él estaba trabajando en la computadora, con el cabello alborotado y algunas bolsas de comida chatarra alrededor. Sonrió al recordar al chico misterioso que conoció hace más de una década. Se inclinó y le acarició con ternura la cabeza.

- ¿También te hice falta? - preguntó con un guiño. Él sonrió, pero no respondió. No le gustaba darle la seguridad de que sin ella, no podría ser ni la mitad de feliz. Sabía que si le ofrecía esa certeza, probablemente, hace algunos años, ella hubiera huido por miedo a perderse en el amor.

Se quedó en silencio, reflexionando sobre los altibajos de su relación, cuando Nicolás llenó ese vacío con sus risas y pedidos de amor. Lo levantó en brazos y pensó que no había sido tan difícil llegar a este momento.

Cenaron entre risas y conversaciones triviales, compartiendo las aventuras de su día y las ganas de que sean las siete de la noche para estar juntos otra vez. Nico, un niño dulce, observaba a sus padres con admiración, quienes cada tanto aún se perdían en miradas cómplices, como unos veinteañeros. Esa chispa se apagaba rápidamente cuando la realidad de la responsabilidad los devolvía al presente, recordándoles que debían cuidar al regalo más preciado que habían creado juntos.

Después de la cena, él cargó a Nicolás en sus brazos y lo llevó a su cama, arrullándolo con ternura hasta que se quedó dormido. Ella lo observaba desde la puerta, sintiéndose como una espectadora privilegiada. Esperó a que él cerrara la puerta con suavidad, y, sin poder contenerse, se lanzó a sus brazos, besándolo con pasión.

- Ya veo que sí quedó algo para mi. - murmuró entre risas mientras desabrochaba el jean que ella llevaba puesto. Ella se alejo un poco, disfrutando de la mirada intensa que él le dirigía. Con un movimiento suave, comenzó a levantarle su polo, quitándoselo lentamente y luego ella hizo lo mismo con el suyo. Sabía que él tenía una fascinación particular por una parte de su cuerpo, y estaba encantada de saber exactamente como activar el deseo en él.

Una sonrisa traviesa iluminó su rostro cuando él se lanzó a sus senos, besándolos con la misma devoción de un amante que descubre un paraíso por primera vez. Ella retrocedió sintiéndose la mujer más guapa y afortunada, mientras lo guiaba hacia el cuarto donde cada noche se convertían en uno. Él la tomó de la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo con tanta fuerza que la hizo temblar. Con delicadeza, fue despejándola de su ropa, ella podía ver como sus ojos desbordaban un deseo profundo y obsesivo.

Comenzaron a hacer el amor con una suavidad que contrastaba con la intensidad de su deseo, creando una conexión eléctrica entre ellos. En ese instante, ella se dio cuenta de que realmente no había sido tan difícil llegar a este momento; era el destino de sus cuerpos, el clímax que los hacia entender porque, a pesar de tanto, tenían que estar juntos.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Delirios Nocturnos

Que ganas de pelear contigo.
No mentiré, soy feliz, pero me faltas cada día.

***

Ella era joven, inexperta y un tanto egoísta. Su impulsividad la empujaba a hacer lo que quisiera sin detenerse a pensar dos veces. Era ligera, una soñadora perdida en un carrusel de emociones, con un corazón que se entregaba si era seducido por una conversación inteligente, o un alma valiente, o una mirada triste. Era curiosa e inquieta, estaba un poco rota, pero era capaz de regalar sonrisas a aquellos que no conocían el peso del olvido. Rebelde, y con ganas de cambiar de mundo, anhelando encontrar uno más justo, más sencillo, más feliz.

Hasta que un día lo vio y en ese instante, dejó de ser sólo ella. Estaba convencida de que lo conocía de  otra vida, de una en la que sus dedos la despertaban con caricias y cosquillas, en una donde tenía la suerte de tener conciertos privados por las noches. No sabía exactamente qué papel jugaba en su vida, si él representaba el verdadero significado del amor o si sólo era una versión desdibujada y desvirtuada de lo que el amor debe ser. Pero la única explicación lógica que encontraba para seguir aferrada a su nombre - aunque tenerlo involucre sentir rabia y decepción cada vez que la ignoraba - era que en otra vida, él había sido todo para ella. Tanto que duele, que quiebra, que te roba un poco de vida lentamente.

- ¿Será que esta es su forma rara de amarme? -La interrogante no cesaba de acosar su mente.

Había decidido vivir añorando aquellos amados tiempos de guerra, de furia y besos intensos en el techo de una casona vieja, y hacer de ese recuerdo su oscuro secreto. Se conformaría con pensar que, si alguna vez despertaba con el corazón latiendo a mil después de verlo en sueños, sería porque él también cargaba con la misma maldición. Atrapado, igual que ella, en el eco interminable de sus risas después de hacer el amor.

***

-  Siempre soñé con envejecer a tu lado - dijo ella con una sonrisa suave, esa que solo se dibuja cuando la felicidad es tan genuina que se siente en cada rincón del cuerpo - Te dije que eras el amor de mi vida, y no me creías.

Él la miraba en silencio, con una sonrisa nostálgica, disfrutando el sonido de su voz. Después de tantos años, aún le encantaba escucharla hablar.

- Para ser franca... - y su voz se tornó un poco triste - en un momento yo también lo deje de creer - añadió ella, dejando escapar una risa ligera para romper la tensión.

- El camino fue complejo - continuó luego de un suspiro - Cada uno tomó decisiones que nos alejaron. Y no hablo de kilómetros, sino de algo mucho más profundo… tú lo sabes bien. Pero, a pesar del tiempo, no hubo un sólo amanecer en el que no despertara pensando en ti, deseando con todo mi ser que, donde estés, seas más feliz de lo que jamás hubieras sido conmigo. Y a veces... a veces confieso que ya no quería pensarte. Me despertaba rogándole a tu recuerdo que me liberara, que por fin me dejara en paz, pero nunca lo hizo y me consolaba creer que era porque tu también tenías la misma condena y compartías el castigo de verme en tu mente aunque no lo quieras.

Él asintió lentamente, en ese gesto había tanto entendimiento, tanto reconocimiento de cada palabra que ella decía y del tiempo perdido. La abrazó con fuerza, como si de esa manera pudiera enmendar todo lo que no fue con ese abrazo. Como si, además, en un abrazo le explicara que él se sentía exactamente igual, luchando contra el deseo de nunca haberla conocido y el de correr a buscarla para amarrarla a su cama.

- Pero cuando te vi en la estación - susurró ella, recordando ese momento como si el mundo hubiera dejado de girar por un segundo -, tenía que correr a abrazarte, sin importar quién estaba a mi lado. Volvería a hacer todo igual, sólo para llegar a ese día. 

Ella lo miró a los ojos, una pequeña chispa de duda apareció por un momento.

- Y cuando lo pienso en retrospectiva... ¿te imaginas qué hubiera pasado si hubieras estado con alguien también?

Él hizo una pausa, sus mejillas se sonrojaron levemente. Le costó decirlo, porque había pasado tanto tiempo, y esa confesión aún le resultaba extraña.

- Lo estaba - murmuró, rompiendo el silencio con una verdad que nunca había compartido antes.

Ella lo miró sorprendida, sintiendo una pequeña punzada en el pecho.

- ¿Pero…?

- Pero eras tú. —La voz de él tembló ligeramente, y sus ojos se ablandaron—. Tal vez ayudó que ese día no dormí muy bien y pude dejarme llevar... pero en el fondo, más allá de mi testarudez, sabía que siempre sería contigo. El tiempo pasó, y ambos seguimos caminos diferentes, pero al final... eras tú. 

Un silencio pesado se instaló entre ellos, pero no era incómodo, era un silencio que decía más que cualquier palabra. Ella lo miró, el peso de todo lo que habían vivido, de lo que habían perdido y recuperado, colgando en el aire.

- Sí… eras tú. - dijo ella finalmente, asintiendo, aceptando la verdad que siempre había estado allí, oculta bajo el peso de los años, pero inquebrantable.

Se quedaron así, abrazados, en un silencio que solo entendían ellos, en paz con un pasado que, al fin, había sido perdonado... y quizás no olvidado del todo, pero sí sanado. Agradecían el presente, ese instante en el que, por primera vez, todo parecía estar en su lugar. Y aunque sabían que el futuro les traería caos, lo aceptaban con una sonrisa. Porque era su caos, su propio desorden imperfecto, y para ellos... eso era más que suficiente. Eso era la felicidad.

martes, 28 de septiembre de 2021

Vitaminas para el corazón

 "Te he comprado vitaminas en gomitas 
porque sé que las pastillas no te gustan."

A unos días de cumplir treinta años, mis veintinueve me deja una enseñanza más. Hoy fue un mal día. No suelo tener malos días últimamente, pero si ratos malos en días buenos y eso ha sido una constante todo este año. Amanecí con un dolor fortísimo de cabeza y un sinsabor en el corazón. Han pasado casi diez meses desgastantes en los que he estado persiguiendo con cierta obsesión algo que no va a suceder y lo bueno es que me he dado cuenta que sólo lo perseguía porque sentía que tenía que lograrlo antes de los 30s. Es decir, mi motivación de lograrlo no estaba dentro de mi, si no quería demostrarle al exterior que soy una persona "exitosa" - y... ¿Qué es el éxito? - que sigue logrando cosas constantemente. Sé que para alguien que lee mucha de autoayuda decir eso es un poco contradictorio pero debe bastar con darle unas ojeadas a mis líneas para darse cuenta que soy una persona que fácilmente entra en contradicción y hoy por hoy creo que es mi forma favorita de procrastinar.

Hoy recibí otro "no" por la tarde. Les aseguro que estaba llevando la cuenta de cuantos rechazos he tenido este año pero dejé de contar para no darle material a mi cabeza cuando entra en trompo. Sólo leí el mail en el celular y eliminé el mensaje. Pensé en que me gustan los "nos", y sobre todo me gustan por encima de los silencios. Igual, a pesar de ser un mal día, el "no" de hoy fue diferente. Algo pasó dentro de mi que por primera vez entendí lo que significa la palabra "soltar". Recuerdo que alguna vez escribí sobre ello porque realmente no lograba comprender lo que englobaba soltar algo y siempre las personas que me rodean me lo han repetido constantemente. Estoy segura que era porque se daban cuenta que suelo afanarme por conseguir algo y es muy difícil que acepte las cosas tal cual son. Por eso, intentaré describir que significa para mi esa palabra por si alguien tampoco tiene idea de como hacerlo.

Para mi, soltar tiene muy poco que ver con lo que quieres soltar. Es decir, si quieres soltar a un ex - siempre ejemplifico mis teorías con este tema ya que son fáciles de entender - deberás enfocarte en todo menos en esa persona. Soltar es mirar lo que tienes, agradecerlo, y darte cuenta que no necesitas más. Significa ser consciente de lo que tienes y de lo que te rodea, de lo afortunado que eres por estar aquí y respirar. Porque cuando nos enfocamos en lo que nos hace falta, te pasas diez meses - o más - buscándolo con desesperación, sintiéndote infeliz por ratos y guardando silencio para escuchar a tus pensamientos repetir una y otra vez que no eres lo suficientemente bueno para tenerlo. Así los días se pasan sin darte cuenta que no lo necesitas y por eso - tal vez - no lo tienes. 

Hoy entendí que mi vida no sería más feliz con un título con alto seniority en mi descripción de Linkedin, o con una cuenta bancaria con más de cinco cifras o una sobresaliente en la maestría. Soy feliz con lo que ya lo tengo: Dos piernas fuertes que me permiten correr diez kilómetros en la Costa Verde y dos ojos que miran al mar como si fuera una maravilla. Tengo a mi familia con buena salud, que aunque no solemos ser cariñosos entre nosotros, tratamos de hablar todos los días y preocuparnos de nuestro bienestar. Tengo la suerte de que al llegar del trabajo me encuentro con un perrito hermoso que cada vez que me ve, se me acerca con una pelota en la boca para jugar. Tengo amigos que son felices cuando saben que yo lo soy. Tengo un novio que está loco, y también loco por mi. 

A mis casi 30 años, son una persona muy afortunada,
que tiene todo lo que necesita y quiere para su vida. 


PD. Mamá, si lees esto, no significa que no haré mi tesis de la maestría.
Así que anda ahorrando para que invites el almuerzo de celebración en pocos meses. 
No porque necesite el título, si no porque ya pagué el derecho a sustentar jajaja.

lunes, 27 de julio de 2020

Un mes

"Sólo falta un mes para cumplir un año y no puedo creer que lo hayamos logrado. Sí que la tuvimos difícil. La vida no nos dejo ni un pequeño momento para respirar tranquilidad. Fueron trescientos sesenta y cinco días de sube y baja de emociones que valían sentirlas si cada día a las cinco de la tarde aparecía tu sonrisa para recordarme lo fácil que es todo cuando somos dos, y de esa manera tratar que mi mente no se nuble con ideas que te mete la sociedad sobre lo que funciona o no, reforzado por comentarios de personas malintencionadas que a veces parece ser que les molesta ver la felicidad de los demás.

Sólo falta un mes para recordar que un día, mientras mirábamos el mar, se nos acabó el día por unos minutos y así terminamos teniendo dos días para celebrar - ¡éramos unos payasos! - es que tener sólo uno no era suficiente, ¿verdad? Porque celebrar la suerte de haberte conocido en este planeta de más de 7.5 millones de habitantes no cabía en sólo veinticuatro horas. Porque en estos tiempos en los que todo se vuelve tan frío como hacer un match en Tinder, ya no es usual llegar un día a una clase y de pronto ver a los ojos a alguien más y sentir dentro de ti que ya no quieres voltear a mirar a nadie más porque lo que tanto buscabas por fin está frente a tus ojos. Porque ese amor con el que te debías reencontrar por fin llegó a ti.

Sólo falta un mes y me siento feliz. Tan feliz como el primer amanecer que nos encontró entre besos. Tan feliz como la primera vez que te vi despertar a mi costado. Tan feliz como cada vez que vibra mi celular anunciando un mensaje tuyo. Tan feliz como cuando comía un helado, te miraba reír y me sentía la mujer más afortunada porque decidías compartir tu vida con la mía. Es que aprendí una forma de amar tan inexplicable que ni yo la entiendo pero cada día uso menos la cabeza y la razón y me preocupo sólo por cuidar este sentimiento, que por ahora, me ayuda a mantenerme cuerda porque va más allá de lo físico, del tiempo, de la vida, de lo realista. Va más allá de cualquier explicación lógica."

***

¿Y si me devuelves el favor y 
me regalas un final de historia?

domingo, 5 de julio de 2020

Llegará el día

Llegará el día que conozcas a alguien que te hablé bonito y te guste. Hazte la difícil, no te des gratis. Recuerda los errores que tuviste en el pasado. Recuerda a aquellos que cuando les entregaste todo sin que hayan hecho nada para ganarlo, se fueron creyendo que las personas que aman como tú se encuentran en todas las esquinas y no se detuvieron a pensar que sólo una vez podrán sentir un amor así. 

Pero está vez será diferente. El entenderá que eres una de esas personas que llegan a tu vida sólo para hacerla brillar y estallar con mil emociones. Como jugando, entre risas y bromas, llegará su primera cita y se preocupará porque todo salga perfecto. Te hará reír con sus chistes, amará ver esa sonrisa en tus labios y buscará nuevas formas para verte reír. Luego, cuando te vayas, te escribirá un mensaje de buenas noches en que también dirá que espera que ya llegué el día en que te vuelva a ver porque quiere conocerte más y con el tiempo comenzará a enamorarse de tus cicatrices porque la lista de personas que se han enamorado de tu lado bueno es muy larga y ya no necesitas más amores superficiales. Se enamorará de esas cosas que algunos días odias de ti, y te enseñará a mirarte con sus ojos para que termines de reconciliarte con tus defectos.

Te quitará con besos las inseguridades y te dibujará en su futuro, sin decírtelo. Te considerará dentro de sus planes y te enviará mensajes de aliento cuando los necesites, así su agenda esté muy apretada. Se hará tiempo para ti sin dar excusas y la idea de perderte no podrá ni imaginársela. Se preocupará por conocer tus sueños, como te gusta tomar el café y cuales son tus libros favoritos. Te demostrará que te ama no sólo en los días soleados si no en aquellos que son difíciles y necesitas a alguien cerca para que te escuche enredarte en pensamientos sin sentido y llorar mientras te abraza fuerte. Te tendrá paciencia y te ayudará a amistarte con cada uno de los monstruos que viven dentro de tu cabeza.

Te deseará con todo su ser. Te hará sentirte caliente y te hará estallar de placer. Se preocupará por conocer cada centímetro de tu cuerpo y como hacerlo estremecer a punta de caricias y besos. Disfrutará verte en tus intentos de ser sexy y para sus ojos serás la mujer más guapa que ha tenido en su vida. Se encargará de hacerte el amor cada vez que se pueda para ahuyentar a los fantasmas y puedas soñar tranquila.

Y te presumirá con sus amigos y familia.
Te presumirá con el mundo entero.

sábado, 20 de junio de 2020

Perdón

Últimamente leo de todo un poco y así fue que llegué al documental Human - si tienes tiempo libre, búscalo en Youtube, son tres volúmenes y los recomiendo - y en ese vídeo hablan sobre el perdón. De hecho al terminar de ver los vídeos y escuchar todas las historias, mis problemas se volvieron más pequeños y ligeros - no sé si es correcto decir eso abiertamente, pero existe tanta maldad en el mundo que de cierta forma, hoy me siento con un poco más de suerte - conecté con algunos testimonios, me conmovió la fortaleza interna que tienen algunas personas para salir adelante a pesar de las adversidades y entendí lo necesario que es perdonar para dejar ir y vivir plenamente. Lamentablemente, como siempre repito, la teoría es fácil pero que tengamos una parte emocional hace difícil el proceso. Hoy, casi de suerte, fui parte de una sesión que me desbloqueó uno de mis mounstros y agradezco que haya sido uno que no conocía ni era consciente que era parte de mi.

Hicimos algunos ejercicios relacionados al perdón y retrocedí unos 12 años. Recordé a mi yo adolescente que confiaba a ciegas en los demás, que abría su corazón de par en par y creía en la bondad de las personas pero me defraudaron muchas veces. Cuando estaba en el colegio, me sentí el hazme reír de la promoción. Me vieron la cara y lo supe cuando un chico fue a visitarme a mi casa, ya habíamos acabado la secundaria, y me contó una verdad que me habían ocultado todos por mucho tiempo. Hoy recordé ese día como si lo estuviera viviendo nuevamente y volví a sentir esa combinación de decepción, vergüenza, rabia, dolor y tristeza. Me auto-etiqueté como "la tonta de la promoción" y comencé a llorar. Cuando me calme, le dije que no se preocupe porque estaba todo bien y le agradecí por haberme contado lo sucedido. En ese momento creí que había perdonado pero hasta ahora es que me doy cuenta que no fue así. Luego de eso, seguí confiando hasta que de mentira en mentira, de decepción en decepción, construí una coraza que me protege pero al mismo tiempo me hace desconfiar de todo y todos. No miento si digo que no me había dado cuenta de eso hasta hoy. Antes creía que cada vez que me han pedido disculpas, yo ya lo había hecho sin necesidad de escuchar esas palabras. Sin embargo, tengo varios recuerdos que se han quedado interiorizados en mi cerebro y tengo que trabajar en eliminarlos.

Mantener esas frases en mi cabeza a la única persona que le hace daño es a mi misma. Mientras repasaba el pasado y cada evento que me marcó hasta llevarme a la desconfianza. El último recuerdo que tuve fue cuando se terminó mi última relación. Ese día, al colgar el teléfono, fui a mi cuarto con prisa, prendí la laptop y comencé a buscar en libros y páginas de Internet que era ser empática y como hacer para poder serlo. Con el pasar de las semanas, repetí unas diez veces durante sesión que no era una persona empática y ya había perdido la esperanza de serlo porque a pesar de mis esfuerzos, los demás no me perciben así. Mi psicóloga me ha repetido las mismas diez veces que deje ir ese recuerdo y me siga esforzando en serlo, que recuerde cada vez que puse mi tiempo al servicio de los demás e hice cosas por otros con desinterés. La lista de pendientes me hizo olvidar ese evento, sin embargo para que mi búsqueda no sea en vano, les dejaré un par de conceptos que ahora tengo muy presentes. Uno de ellos es que la palabra empatía proviene de un vocablo griego que el significado está relacionado con el "sufrimiento con el otro", entonces ser empáticos es entrar en el corazón de la otra persona y sentir lo que ella siente y somos capaces de hacer eso gracias a que los seres humanos somos muy parecidos. Otro concepto que me gustó fue el siguiente: "La magia de la empatía no es sólo ponerse en los zapatos del otro, es saber cómo llegar al corazón del otro." He recolectado más información en mi afán de comprobar si realmente soy empática o no. Hasta tengo en mis drafts una publicación al respecto. Sin embargo, hoy decido perdonar cada una de las cosas que me han dicho y me he dicho y a consecuencia de ello sentí dolor / frustración / enojo. Parar el desgaste emocional que a la única que le hace daño es a mi. Sonará exagerado, pero soy una persona muy sensible y el conocerme más me ha hecho entender que la debilidad de ser así es que a veces resulta difícil para las otras personas decirme lo que piensan porque me pongo a llorar en automático o lo tomo de una manera negativa para luego tener la idea rebotando en mi cabeza por días de días pero estoy trabajando en eso para entender que no todo lo que me digan es verdad y sí lo es, usarlo como oportunidad para mejorar.

Hoy he aprendido que el perdón no es hacerle un favor a la persona que nos dañó, es hacernos un favor a nosotros mismos para que los problemas que tengamos en la vida no nos apaguen ni nos hagan dejar de creer. Habrán días en que seamos nosotros los que tengamos que ser perdonados y otros en los que tendremos que otorgar el perdón y de seguro llegará el día en que hagamos algo que nos hicieron en el pasado y nos hirió y en ese momento podremos entender - de cierta forma - porque la otra persona actuó de esa manera y si no fue por las mismas razones, por lo menos sabremos que a veces hieres a alguien sin intención, es parte de ser humanos y cometer errores. No pretendo normalizar el hacer daño a los demás, pero lo que busco es que - va a ser muy gracioso usar esta palabra - seamos empáticos entre nosotros.

Desde hoy decido recuperar la confianza en los demás. Quiero volver a creer en las buenas intenciones y bondad de las personas. Quiero perdonar y perdonarme desde el corazón, dicen que cuando no puedes hacer algo por ti mismo, hagas una declaración para que el universo - o Dios o en quien creas - te de las luces y ayuda para que lo logres. Por eso, dejaré aquí la oración del perdón: para perdonar y liberarme.

“Si alguien o algo me ha herido, consciente o inconscientemente, yo lo perdono y lo libero.
Si yo he herido a alguien o algo, consciente o inconscientemente, yo me perdono y me libero.
Si yo me he herido a mí mismo, consciente o inconscientemente, yo me perdono y me libero."
Registros Akáshicos

lunes, 15 de junio de 2020

Bitácora: Parte 5 - Flexibilidad

Flexibilidad de pensamiento es enseñarle
nuevos caminos a nuestros pensamientos.

- Cuando estaba a punto de dejarme llevar por la emoción, paré. Decidí no contestar en ese momento porque si lo hacía, comenzaría a pensar en muchas cosas y no atendería mi clase. Después de un par de horas, volví a leer lo que me había dicho y decidí responder sin ponerle ningún juicio a sus palabras. A pesar que no dije lo que quería decir, mi respuesta buscaba cuidarme... De todas formas, luego me sentí triste, no fue por mucho pero ya quiero que llegue el día en que me deje de sentir así. Sé que lo que hubiera sentido al dejarme llevar, explotar, cagarla y luego culparme por ser impulsiva habría sido más grande...
- ¿Cuantos años tienes?
- Veintiocho.
- ¿Cuántos meses hay en 28 años?
- 336 meses...
- Entiendes a lo que quiero llegar, ¿verdad?
- Sí... Esto llevará tiempo.


***

Identificar cuales son mis pensamientos irracionales y recurrentes ha sido una de las sesiones más duras de mi proceso, porque no pude evitar analizar las cosas en retrospectiva y darme cuenta que pensar cualquier cosa me hizo juzgar a algunas personas, inventar problemas y predisponerme a situaciones. La mayoría de las cosas que pasan por mi cabeza a veces no tienen evidencia y sólo son suposiciones, hasta una parte de mi autoconcepto estaba basado en esas suposiciones. Sé que muchas veces me han dicho que deje de suponer pero no me había dado cuenta la frecuencia en que lo hago hasta que tuve con quien poder desmenuzar cada uno de esos pensamientos. La parte positiva es que ahora cada vez que pienso algo, la pregunta: "¿tienes evidencia?" aparece como un pop-up automático en mi cabeza. Aprender a cuestionarme ha sido revelador.

Una vez dije que mis sentimientos iban más rápido que mis pensamientos y por eso me desbordaba. Estaba equivocada. Mis pensamientos son los que alimentan mi forma de sentir, ellos son los que se me salen de la manos, comienzo a contarme una novela y algo pequeño se convierte en un problema gigante que usualmente termina con la frase: "¿¡Lo ves!? Es por eso que te dejan". Así voy rompiéndome a mi misma, así alimento mi sentimiento de fracaso y me hago autogol. Entro en un trompo que me puede durar horas y aunque trato de salir de allí, es como si no encontraría la salida. Es que la interpretación que le damos a los hechos es lo que nos marca, no los hechos en sí y mi forma de interpretar algunos aspectos de la vida ha estado desvirtuada.

Mi intención ahora es tener flexibilidad de pensamiento para dejar las montañas rusas y en lugar de eso tener un paseo en bote por una laguna - con algunas cataratas para tener emoción - rodeada de montañas. Quiero descubrir nuevos caminos. Sé que tomará tiempo ya que varios de mis pensamientos están programados en automático y deconstruirme no es tarea de un día. Hay algunas cosas que me he repetido tantas veces que sé que será difícil eliminarlas por completo pero quiero hacer el esfuerzo. Siempre me he repetido la frase de Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” y caer en cuenta que vengo haciendo lo mismo por años, me ha resultado tan gracioso - créanme si les digo que me estoy divirtiendo en este proceso de descubrirme una vez más - es que para dar consejos a otros y en teoría, tengo veinte pero para aplicarlos en mi vida, se me hace difícil.

Sin embargo, es la primera vez que estoy aplicando cada una de las cosas que digo y vivo un día a la vez sin estar pensando en cual será el resultado final o a donde me lleve todo esto. Hace algunos años acepté que la ansiedad es parte de quien soy y cuando aparece, si está dentro de mis posibilidades, la satisfago por eso cada vez que encuentro con un nuevo libro, lo primero que hago es leer el último capítulo. Pero también estoy aprendiendo a decirle que no, que debemos hacer pausas y disfrutar el proceso así ya sepamos el final o mejor dicho, creamos saberlo.

Una reflexión que tuve ayer es que cada vez que estamos frente a nuestros mounstros internos - que de hecho todos tenemos por lo menos un par de ellos que nos cagan de vez en cuando - tenemos dos opciones: la oportunidad de enfrentarlos o el riesgo de seguir escondiéndote de ellos. Yo creo que estoy en el momento de mi vida en que tengo las herramientas para enfrentarlos porque dentro de todo, hoy por hoy, la paciencia está conmigo.

La expectativa, la uso a mi favor para sentirme segura
y creer que al prender la luz, los mounstros saldrán huyendo.