martes, 28 de septiembre de 2021
lunes, 27 de julio de 2020
Un mes
"Sólo falta un mes para cumplir un año y no puedo creer que lo hayamos logrado. Sí que la tuvimos difícil. La vida no nos dejo ni un pequeño momento para respirar tranquilidad. Fueron trescientos sesenta y cinco días de sube y baja de emociones que valían sentirlas si cada día a las cinco de la tarde aparecía tu sonrisa para recordarme lo fácil que es todo cuando somos dos, y de esa manera tratar que mi mente no se nuble con ideas que te mete la sociedad sobre lo que funciona o no, reforzado por comentarios de personas malintencionadas que a veces parece ser que les molesta ver la felicidad de los demás.
Sólo falta un mes para recordar que un día, mientras mirábamos el mar, se nos acabó el día por unos minutos y así terminamos teniendo dos días para celebrar - ¡éramos unos payasos! - es que tener sólo uno no era suficiente, ¿verdad? Porque celebrar la suerte de haberte conocido en este planeta de más de 7.5 millones de habitantes no cabía en sólo veinticuatro horas. Porque en estos tiempos en los que todo se vuelve tan frío como hacer un match en Tinder, ya no es usual llegar un día a una clase y de pronto ver a los ojos a alguien más y sentir dentro de ti que ya no quieres voltear a mirar a nadie más porque lo que tanto buscabas por fin está frente a tus ojos. Porque ese amor con el que te debías reencontrar por fin llegó a ti.
Sólo falta un mes y me siento feliz. Tan feliz como el primer amanecer que nos encontró entre besos. Tan feliz como la primera vez que te vi despertar a mi costado. Tan feliz como cada vez que vibra mi celular anunciando un mensaje tuyo. Tan feliz como cuando comía un helado, te miraba reír y me sentía la mujer más afortunada porque decidías compartir tu vida con la mía. Es que aprendí una forma de amar tan inexplicable que ni yo la entiendo pero cada día uso menos la cabeza y la razón y me preocupo sólo por cuidar este sentimiento, que por ahora, me ayuda a mantenerme cuerda porque va más allá de lo físico, del tiempo, de la vida, de lo realista. Va más allá de cualquier explicación lógica."
***
¿Y si me devuelves el favor y
me regalas un final de historia?
domingo, 5 de julio de 2020
Llegará el día
Llegará el día que conozcas a alguien que te hablé bonito y te guste. Hazte la difícil, no te des gratis. Recuerda los errores que tuviste en el pasado. Recuerda a aquellos que cuando les entregaste todo sin que hayan hecho nada para ganarlo, se fueron creyendo que las personas que aman como tú se encuentran en todas las esquinas y no se detuvieron a pensar que sólo una vez podrán sentir un amor así.
Pero está vez será diferente. El entenderá que eres una de esas personas que llegan a tu vida sólo para hacerla brillar y estallar con mil emociones. Como jugando, entre risas y bromas, llegará su primera cita y se preocupará porque todo salga perfecto. Te hará reír con sus chistes, amará ver esa sonrisa en tus labios y buscará nuevas formas para verte reír. Luego, cuando te vayas, te escribirá un mensaje de buenas noches en que también dirá que espera que ya llegué el día en que te vuelva a ver porque quiere conocerte más y con el tiempo comenzará a enamorarse de tus cicatrices porque la lista de personas que se han enamorado de tu lado bueno es muy larga y ya no necesitas más amores superficiales. Se enamorará de esas cosas que algunos días odias de ti, y te enseñará a mirarte con sus ojos para que termines de reconciliarte con tus defectos.
Te quitará con besos las inseguridades y te dibujará en su futuro, sin decírtelo. Te considerará dentro de sus planes y te enviará mensajes de aliento cuando los necesites, así su agenda esté muy apretada. Se hará tiempo para ti sin dar excusas y la idea de perderte no podrá ni imaginársela. Se preocupará por conocer tus sueños, como te gusta tomar el café y cuales son tus libros favoritos. Te demostrará que te ama no sólo en los días soleados si no en aquellos que son difíciles y necesitas a alguien cerca para que te escuche enredarte en pensamientos sin sentido y llorar mientras te abraza fuerte. Te tendrá paciencia y te ayudará a amistarte con cada uno de los monstruos que viven dentro de tu cabeza.
Te deseará con todo su ser. Te hará sentirte caliente y te hará estallar de placer. Se preocupará por conocer cada centímetro de tu cuerpo y como hacerlo estremecer a punta de caricias y besos. Disfrutará verte en tus intentos de ser sexy y para sus ojos serás la mujer más guapa que ha tenido en su vida. Se encargará de hacerte el amor cada vez que se pueda para ahuyentar a los fantasmas y puedas soñar tranquila.
Y te presumirá con sus amigos y familia.
Te presumirá con el mundo entero.
sábado, 20 de junio de 2020
Perdón
Últimamente leo de todo un poco y así fue que llegué al documental Human - si tienes tiempo libre, búscalo en Youtube, son tres volúmenes y los recomiendo - y en ese vídeo hablan sobre el perdón. De hecho al terminar de ver los vídeos y escuchar todas las historias, mis problemas se volvieron más pequeños y ligeros - no sé si es correcto decir eso abiertamente, pero existe tanta maldad en el mundo que de cierta forma, hoy me siento con un poco más de suerte - conecté con algunos testimonios, me conmovió la fortaleza interna que tienen algunas personas para salir adelante a pesar de las adversidades y entendí lo necesario que es perdonar para dejar ir y vivir plenamente. Lamentablemente, como siempre repito, la teoría es fácil pero que tengamos una parte emocional hace difícil el proceso. Hoy, casi de suerte, fui parte de una sesión que me desbloqueó uno de mis mounstros y agradezco que haya sido uno que no conocía ni era consciente que era parte de mi.
Hicimos algunos ejercicios relacionados al perdón y retrocedí unos 12 años. Recordé a mi yo adolescente que confiaba a ciegas en los demás, que abría su corazón de par en par y creía en la bondad de las personas pero me defraudaron muchas veces. Cuando estaba en el colegio, me sentí el hazme reír de la promoción. Me vieron la cara y lo supe cuando un chico fue a visitarme a mi casa, ya habíamos acabado la secundaria, y me contó una verdad que me habían ocultado todos por mucho tiempo. Hoy recordé ese día como si lo estuviera viviendo nuevamente y volví a sentir esa combinación de decepción, vergüenza, rabia, dolor y tristeza. Me auto-etiqueté como "la tonta de la promoción" y comencé a llorar. Cuando me calme, le dije que no se preocupe porque estaba todo bien y le agradecí por haberme contado lo sucedido. En ese momento creí que había perdonado pero hasta ahora es que me doy cuenta que no fue así. Luego de eso, seguí confiando hasta que de mentira en mentira, de decepción en decepción, construí una coraza que me protege pero al mismo tiempo me hace desconfiar de todo y todos. No miento si digo que no me había dado cuenta de eso hasta hoy. Antes creía que cada vez que me han pedido disculpas, yo ya lo había hecho sin necesidad de escuchar esas palabras. Sin embargo, tengo varios recuerdos que se han quedado interiorizados en mi cerebro y tengo que trabajar en eliminarlos.
Mantener esas frases en mi cabeza a la única persona que le hace daño es a mi misma. Mientras repasaba el pasado y cada evento que me marcó hasta llevarme a la desconfianza. El último recuerdo que tuve fue cuando se terminó mi última relación. Ese día, al colgar el teléfono, fui a mi cuarto con prisa, prendí la laptop y comencé a buscar en libros y páginas de Internet que era ser empática y como hacer para poder serlo. Con el pasar de las semanas, repetí unas diez veces durante sesión que no era una persona empática y ya había perdido la esperanza de serlo porque a pesar de mis esfuerzos, los demás no me perciben así. Mi psicóloga me ha repetido las mismas diez veces que deje ir ese recuerdo y me siga esforzando en serlo, que recuerde cada vez que puse mi tiempo al servicio de los demás e hice cosas por otros con desinterés. La lista de pendientes me hizo olvidar ese evento, sin embargo para que mi búsqueda no sea en vano, les dejaré un par de conceptos que ahora tengo muy presentes. Uno de ellos es que la palabra empatía proviene de un vocablo griego que el significado está relacionado con el "sufrimiento con el otro", entonces ser empáticos es entrar en el corazón de la otra persona y sentir lo que ella siente y somos capaces de hacer eso gracias a que los seres humanos somos muy parecidos. Otro concepto que me gustó fue el siguiente: "La magia de la empatía no es sólo ponerse en los zapatos del otro, es saber cómo llegar al corazón del otro." He recolectado más información en mi afán de comprobar si realmente soy empática o no. Hasta tengo en mis drafts una publicación al respecto. Sin embargo, hoy decido perdonar cada una de las cosas que me han dicho y me he dicho y a consecuencia de ello sentí dolor / frustración / enojo. Parar el desgaste emocional que a la única que le hace daño es a mi. Sonará exagerado, pero soy una persona muy sensible y el conocerme más me ha hecho entender que la debilidad de ser así es que a veces resulta difícil para las otras personas decirme lo que piensan porque me pongo a llorar en automático o lo tomo de una manera negativa para luego tener la idea rebotando en mi cabeza por días de días pero estoy trabajando en eso para entender que no todo lo que me digan es verdad y sí lo es, usarlo como oportunidad para mejorar.
Hoy he aprendido que el perdón no es hacerle un favor a la persona que nos dañó, es hacernos un favor a nosotros mismos para que los problemas que tengamos en la vida no nos apaguen ni nos hagan dejar de creer. Habrán días en que seamos nosotros los que tengamos que ser perdonados y otros en los que tendremos que otorgar el perdón y de seguro llegará el día en que hagamos algo que nos hicieron en el pasado y nos hirió y en ese momento podremos entender - de cierta forma - porque la otra persona actuó de esa manera y si no fue por las mismas razones, por lo menos sabremos que a veces hieres a alguien sin intención, es parte de ser humanos y cometer errores. No pretendo normalizar el hacer daño a los demás, pero lo que busco es que - va a ser muy gracioso usar esta palabra - seamos empáticos entre nosotros.
Desde hoy decido recuperar la confianza en los demás. Quiero volver a creer en las buenas intenciones y bondad de las personas. Quiero perdonar y perdonarme desde el corazón, dicen que cuando no puedes hacer algo por ti mismo, hagas una declaración para que el universo - o Dios o en quien creas - te de las luces y ayuda para que lo logres. Por eso, dejaré aquí la oración del perdón: para perdonar y liberarme.
Hoy he aprendido que el perdón no es hacerle un favor a la persona que nos dañó, es hacernos un favor a nosotros mismos para que los problemas que tengamos en la vida no nos apaguen ni nos hagan dejar de creer. Habrán días en que seamos nosotros los que tengamos que ser perdonados y otros en los que tendremos que otorgar el perdón y de seguro llegará el día en que hagamos algo que nos hicieron en el pasado y nos hirió y en ese momento podremos entender - de cierta forma - porque la otra persona actuó de esa manera y si no fue por las mismas razones, por lo menos sabremos que a veces hieres a alguien sin intención, es parte de ser humanos y cometer errores. No pretendo normalizar el hacer daño a los demás, pero lo que busco es que - va a ser muy gracioso usar esta palabra - seamos empáticos entre nosotros.
Desde hoy decido recuperar la confianza en los demás. Quiero volver a creer en las buenas intenciones y bondad de las personas. Quiero perdonar y perdonarme desde el corazón, dicen que cuando no puedes hacer algo por ti mismo, hagas una declaración para que el universo - o Dios o en quien creas - te de las luces y ayuda para que lo logres. Por eso, dejaré aquí la oración del perdón: para perdonar y liberarme.
“Si alguien o algo me ha herido, consciente o inconscientemente, yo lo perdono y lo libero.
Si yo he herido a alguien o algo, consciente o inconscientemente, yo me perdono y me libero.
Si yo me he herido a mí mismo, consciente o inconscientemente, yo me perdono y me libero."
Registros Akáshicos
lunes, 15 de junio de 2020
Bitácora: Parte 5 - Flexibilidad
Flexibilidad de pensamiento es enseñarle
nuevos caminos a nuestros pensamientos.
nuevos caminos a nuestros pensamientos.
- Cuando estaba a punto de dejarme llevar por la emoción, paré. Decidí no contestar en ese momento porque si lo hacía, comenzaría a pensar en muchas cosas y no atendería mi clase. Después de un par de horas, volví a leer lo que me había dicho y decidí responder sin ponerle ningún juicio a sus palabras. A pesar que no dije lo que quería decir, mi respuesta buscaba cuidarme... De todas formas, luego me sentí triste, no fue por mucho pero ya quiero que llegue el día en que me deje de sentir así. Sé que lo que hubiera sentido al dejarme llevar, explotar, cagarla y luego culparme por ser impulsiva habría sido más grande...
- ¿Cuantos años tienes?
- Veintiocho.
- ¿Cuántos meses hay en 28 años?
- 336 meses...
- Entiendes a lo que quiero llegar, ¿verdad?
- Sí... Esto llevará tiempo.
- Veintiocho.
- ¿Cuántos meses hay en 28 años?
- 336 meses...
- Entiendes a lo que quiero llegar, ¿verdad?
- Sí... Esto llevará tiempo.
***
Identificar cuales son mis pensamientos irracionales y recurrentes ha sido una de las sesiones más duras de mi proceso, porque no pude evitar analizar las cosas en retrospectiva y darme cuenta que pensar cualquier cosa me hizo juzgar a algunas personas, inventar problemas y predisponerme a situaciones. La mayoría de las cosas que pasan por mi cabeza a veces no tienen evidencia y sólo son suposiciones, hasta una parte de mi autoconcepto estaba basado en esas suposiciones. Sé que muchas veces me han dicho que deje de suponer pero no me había dado cuenta la frecuencia en que lo hago hasta que tuve con quien poder desmenuzar cada uno de esos pensamientos. La parte positiva es que ahora cada vez que pienso algo, la pregunta: "¿tienes evidencia?" aparece como un pop-up automático en mi cabeza. Aprender a cuestionarme ha sido revelador.
Una vez dije que mis sentimientos iban más rápido que mis pensamientos y por eso me desbordaba. Estaba equivocada. Mis pensamientos son los que alimentan mi forma de sentir, ellos son los que se me salen de la manos, comienzo a contarme una novela y algo pequeño se convierte en un problema gigante que usualmente termina con la frase: "¿¡Lo ves!? Es por eso que te dejan". Así voy rompiéndome a mi misma, así alimento mi sentimiento de fracaso y me hago autogol. Entro en un trompo que me puede durar horas y aunque trato de salir de allí, es como si no encontraría la salida. Es que la interpretación que le damos a los hechos es lo que nos marca, no los hechos en sí y mi forma de interpretar algunos aspectos de la vida ha estado desvirtuada.
Mi intención ahora es tener flexibilidad de pensamiento para dejar las montañas rusas y en lugar de eso tener un paseo en bote por una laguna - con algunas cataratas para tener emoción - rodeada de montañas. Quiero descubrir nuevos caminos. Sé que tomará tiempo ya que varios de mis pensamientos están programados en automático y deconstruirme no es tarea de un día. Hay algunas cosas que me he repetido tantas veces que sé que será difícil eliminarlas por completo pero quiero hacer el esfuerzo. Siempre me he repetido la frase de Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” y caer en cuenta que vengo haciendo lo mismo por años, me ha resultado tan gracioso - créanme si les digo que me estoy divirtiendo en este proceso de descubrirme una vez más - es que para dar consejos a otros y en teoría, tengo veinte pero para aplicarlos en mi vida, se me hace difícil.
Sin embargo, es la primera vez que estoy aplicando cada una de las cosas que digo y vivo un día a la vez sin estar pensando en cual será el resultado final o a donde me lleve todo esto. Hace algunos años acepté que la ansiedad es parte de quien soy y cuando aparece, si está dentro de mis posibilidades, la satisfago por eso cada vez que encuentro con un nuevo libro, lo primero que hago es leer el último capítulo. Pero también estoy aprendiendo a decirle que no, que debemos hacer pausas y disfrutar el proceso así ya sepamos el final o mejor dicho, creamos saberlo.
Una reflexión que tuve ayer es que cada vez que estamos frente a nuestros mounstros internos - que de hecho todos tenemos por lo menos un par de ellos que nos cagan de vez en cuando - tenemos dos opciones: la oportunidad de enfrentarlos o el riesgo de seguir escondiéndote de ellos. Yo creo que estoy en el momento de mi vida en que tengo las herramientas para enfrentarlos porque dentro de todo, hoy por hoy, la paciencia está conmigo.
Una vez dije que mis sentimientos iban más rápido que mis pensamientos y por eso me desbordaba. Estaba equivocada. Mis pensamientos son los que alimentan mi forma de sentir, ellos son los que se me salen de la manos, comienzo a contarme una novela y algo pequeño se convierte en un problema gigante que usualmente termina con la frase: "¿¡Lo ves!? Es por eso que te dejan". Así voy rompiéndome a mi misma, así alimento mi sentimiento de fracaso y me hago autogol. Entro en un trompo que me puede durar horas y aunque trato de salir de allí, es como si no encontraría la salida. Es que la interpretación que le damos a los hechos es lo que nos marca, no los hechos en sí y mi forma de interpretar algunos aspectos de la vida ha estado desvirtuada.
Mi intención ahora es tener flexibilidad de pensamiento para dejar las montañas rusas y en lugar de eso tener un paseo en bote por una laguna - con algunas cataratas para tener emoción - rodeada de montañas. Quiero descubrir nuevos caminos. Sé que tomará tiempo ya que varios de mis pensamientos están programados en automático y deconstruirme no es tarea de un día. Hay algunas cosas que me he repetido tantas veces que sé que será difícil eliminarlas por completo pero quiero hacer el esfuerzo. Siempre me he repetido la frase de Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” y caer en cuenta que vengo haciendo lo mismo por años, me ha resultado tan gracioso - créanme si les digo que me estoy divirtiendo en este proceso de descubrirme una vez más - es que para dar consejos a otros y en teoría, tengo veinte pero para aplicarlos en mi vida, se me hace difícil.
Sin embargo, es la primera vez que estoy aplicando cada una de las cosas que digo y vivo un día a la vez sin estar pensando en cual será el resultado final o a donde me lleve todo esto. Hace algunos años acepté que la ansiedad es parte de quien soy y cuando aparece, si está dentro de mis posibilidades, la satisfago por eso cada vez que encuentro con un nuevo libro, lo primero que hago es leer el último capítulo. Pero también estoy aprendiendo a decirle que no, que debemos hacer pausas y disfrutar el proceso así ya sepamos el final o mejor dicho, creamos saberlo.
Una reflexión que tuve ayer es que cada vez que estamos frente a nuestros mounstros internos - que de hecho todos tenemos por lo menos un par de ellos que nos cagan de vez en cuando - tenemos dos opciones: la oportunidad de enfrentarlos o el riesgo de seguir escondiéndote de ellos. Yo creo que estoy en el momento de mi vida en que tengo las herramientas para enfrentarlos porque dentro de todo, hoy por hoy, la paciencia está conmigo.
La expectativa, la uso a mi favor para sentirme segura
y creer que al prender la luz, los mounstros saldrán huyendo.
y creer que al prender la luz, los mounstros saldrán huyendo.
viernes, 12 de junio de 2020
Reinventando: Parte 6
Mientras Daniela manejaba hacía su casa tenía las palabras de Pablo en su cabeza - Confía, ¿sí? Sólo confía - pero ella no podía confiar. Había pasado casi toda su vida confiando a ciegas y eso sólo le trajo como resultado que se decepcionara de los demás. Por eso había dejado de confiar hasta en la vida misma y viviendo así, había encontrado la tranquilidad. Tenía varios años de estabilidad emocional y se repetía una y otra vez que no podía echar al agua el esfuerzo que le había costado llegar a ese punto. Se sentía confundida porque de un momento al otro su corazón había despertado para volver a sentir.
Llegó a casa, estacionó el auto y subió a su departamento por el ascensor. Sus movimientos eran automáticos, porque su cabeza estaba buscando una buena excusa para cancelar la salida.
- ¿Por qué una parte de mi quiere dejarse llevar? Tal vez puedo hacerlo una vez más... Tal vez esta vez es diferente y si, en el peor de los casos, es igual que todas las demás, pues estoy acostumbrada y ya sé como reponerme.
De pronto sonó su celular. Era una llamada de Pablo y no sabía si contestar.
- Hola.
- Hola Dani, ¿estás libre el domingo también?
- Hmmm, creo que sí. Los domingos voy a casa para desayunar con mi papá pero puedo decirle que esta semana no iré. ¿Pasamos lo del sábado para el domingo?
- No, te voy a secuestrar pero quiero asegurarme de no meterte en problemas - Pablo comenzó a reírse y la trataba como si la conocería desde siempre. Esa frescura con la que se mostraba, de alguna manera le enojaba a Daniela pero al mismo tiempo le daba gracia. Definitivamente, estaba en una confusión de sentimientos.
- Ahora si... ¿puedo comenzar a asustarme?
- Jajaja, no. Nos vemos mañana, que descanses bien.
- Nos vemos mañana. - Daniela colgó la llamada.
- ¿¡Nos vemos mañana!? No me entiendo.
***
- ¿Panamericana Sur? ¿Ya me puedes decir hacía donde estamos yendo?
- No, es una sorpresa y tienes cara de que te gustan las sorpresas.
- Odio las sorpresas.
Pablo volteo a mirarla con cara de que no le creía ni una palabra y ella no pudo seguir conteniendo la risa y le dijo que sí, que tenía razón y amaba las sorpresas. Después de manejar por cuatro horas, se metieron dentro de la reserva de Paracas y se perdieron por las dunas hasta llegar a una playa desolada y hermosa. Era el lugar más bello en el que ella había estado y, encima, la había llevado a su lugar favorito. El mar azul-verdoso, la arena, las olas rompiendo en la orilla, el olor a sal, las aves volando por el cielo, la brisa rosando su rostro y en invierno, la playa era simplemente magia.
Sacaron del auto una tienda de campaña junto a otras cosas para acampar y comenzaron a armar el lugar donde pasarían la noche. Pablo había llevado muchas cosas y Daniela, sólo por molestar, comenzó a hacer pedidos buscando que se haya olvidado de algo, sin embargo tenía todo lo necesario para pasar un fin de semana increíble y muy cómodo. Pasaron la tarde contando cada uno sobre su vida mientras tomaban unas copas de Gin con arándanos y para la fogata, Pablo comenzó a tocar con su guitarra y la invitó a cantar con él. Se pasaban las horas riendo, molestándose entre ellos y parecía que todo se había detenido por unos momentos como si se encontraban en un universo paralelo donde no había nada que pudiera estropear ese momento ni si quiera interrumpirlos. Esa noche, no utilizaron la tienda de campaña, sacaron los sleepings y se abrigaron lo más que pudieron para soportar el frío. Un cielo estrellado los acompañaba y era testigo de como dos personas comenzaban a enamorarse, como sus miradas se convertían en cómplices y las ganas de dejarse llevar por las emociones se sentía en cada centímetro de sus cuerpos.
A pesar de hacer el esfuerzo por mantenerse despierta hasta el amanecer, Daniela se quedó dormida y al despertar, encontró a Pablo preparando el desayuno. Cuando ella lo vio no pudo contenerse a hacerle una pregunta.
- ¿Por qué eres tan perfecto?
- Porque esta realidad no existe, estamos en tu imaginación.
***
Daniela se despertó de golpe, prendió su celular para mirar la hora y descubrió que eran las cuatro de la mañana. Hace mucho tiempo que no se había despertado de esa manera en la madrugada. - ¿Será que la ansiedad ha vuelto otra vez? - Se preguntó. Miró otra vez el celular y se dio cuenta que le había llegado una notificación de un nuevo mensaje de Pablo.
- ¿Puedes hacernos un favor? Deja de pensar tanto y sólo confía para que te puedas sorprender.
miércoles, 10 de junio de 2020
Mudanza: Parte II
Decidí hacer algo que no podía posponer más:
desempacar mis maletas.
Mi cuarta mudanza se vio frustrada y hoy voy a quitarme la postura de superada por sólo un rato porque se me hace difícil mantenerla todo el tiempo y pretender que soy practica cuando esa no es mi esencia. Las expectativas aún duelen - sí, aunque ya ha pasado tres meses - deseo poder decir que lo he superado pero no es así, aún me pregunto por qué todo cambió de un momento al otro. A veces leer las razones que tengo anotadas en mi libreta, me calman y sigo con mi día; pero hay momentos, en los que no encuentro consuelo. Aún lloro, aún extraño pero tengo la esperanza de llegará el día en que el mundo vuelva a girar y por fin me sienta tranquila al ver que todo se ha acomodado.
Me he mudado tres veces en mi vida - tal vez ya lo conté antes y estoy como las abuelas que le cuentan a sus nietos la misma historia una y otra vez - y mi parte favorita de mudarme es desempacar la maleta. Para los ojos de los demás puede parecer que sólo es ordenar cosas, ropa, libros, algunos vinilos que no tengo donde escuchar y otras chucherías que llevo conmigo a todos lados, pero para mi es lo que escogí de mi antigua vida para ser parte de una nueva historia. Cada mudanza viene con depuración.
Me he mudado tres veces en mi vida - tal vez ya lo conté antes y estoy como las abuelas que le cuentan a sus nietos la misma historia una y otra vez - y mi parte favorita de mudarme es desempacar la maleta. Para los ojos de los demás puede parecer que sólo es ordenar cosas, ropa, libros, algunos vinilos que no tengo donde escuchar y otras chucherías que llevo conmigo a todos lados, pero para mi es lo que escogí de mi antigua vida para ser parte de una nueva historia. Cada mudanza viene con depuración.
Solía ser de esas personas que guardan hasta el cuadernillo de las obras de teatro que van a ver y le engrapan el ticket de entrada. Tengo tendencia a aferrarme a las cosas y coleccionar recuerdos físicos. Sin embargo esto cambió desde que comencé a mudarme. La primera vez que me mudé sólo llevé una pequeña maleta de cosas, no quería llevarme recuerdos a mi nuevo hogar. Aún considero ese año como uno de los más complejos de mi vida, hasta podría pecar de olvidadiza y decir que no he vuelto a sentir que la vida por ratos es realmente difícil. Cumplí veinticinco años, me sentía defraudada de las cosas que hacía, de quien era, de las personas que tenía en mi vida y necesitaba un nuevo comienzo - que dura he sido conmigo, señora, que alguien le de un abrazo a la Dreydi del 2016 para que le baje un poco al drama - así que puse mi vida de cabeza y la volví a armar.
Luego, regresé a vivir a la casa de mi abuela por unas semanas ya que decidí mudarme a una nueva ciudad. Ya había pasado un año, veía con otros ojos la vida y comencé a botar un montón de cosas que más que tener valor, sólo ocupaban espacio. Aprendí a valorar los espacios vacíos y no para llenarlos, a veces disfruto esa frase trillada de "menos es más". En esa pila de cosas, encontré fotos, regalos, cartas y notas, y decidí botar todo, era mi forma de dejar atrás el pasado. Está bien, no les mentiré queridos lectores, confieso que no me deshice de un cuadernillo del countdown cumpleañero número 26 en formato viñetas porque es una de las cosas más lindas que alguien me ha regalado. Los que me conocen saben que amo las viñetas y todas las formas de arte pero, sobretodo, vivo enamorada de los detalles y de cuando una persona demuestra en tangible cuanto le importa hacerme sonreír, ah, y no olvidemos que mi parte favorita de mi cumpleaños es hacer ese countdown, entonces fue el detalle perfecto. Era muy bonito despertar y lo primero que veía en WhatsApp era una viñeta con razones para ser feliz y también mencionaba que faltaba cada vez menos para una fecha tan especial para mi, luego de enviarme todas las imágenes virtualmente, me regaló el cuaderno completo. Siempre creeré que en lo simple está el amor: una hoja, algunos dibujos en lapicero negro, que más que perfectos eran tiernos, y un poco de color.
Luego, regresé a vivir a la casa de mi abuela por unas semanas ya que decidí mudarme a una nueva ciudad. Ya había pasado un año, veía con otros ojos la vida y comencé a botar un montón de cosas que más que tener valor, sólo ocupaban espacio. Aprendí a valorar los espacios vacíos y no para llenarlos, a veces disfruto esa frase trillada de "menos es más". En esa pila de cosas, encontré fotos, regalos, cartas y notas, y decidí botar todo, era mi forma de dejar atrás el pasado. Está bien, no les mentiré queridos lectores, confieso que no me deshice de un cuadernillo del countdown cumpleañero número 26 en formato viñetas porque es una de las cosas más lindas que alguien me ha regalado. Los que me conocen saben que amo las viñetas y todas las formas de arte pero, sobretodo, vivo enamorada de los detalles y de cuando una persona demuestra en tangible cuanto le importa hacerme sonreír, ah, y no olvidemos que mi parte favorita de mi cumpleaños es hacer ese countdown, entonces fue el detalle perfecto. Era muy bonito despertar y lo primero que veía en WhatsApp era una viñeta con razones para ser feliz y también mencionaba que faltaba cada vez menos para una fecha tan especial para mi, luego de enviarme todas las imágenes virtualmente, me regaló el cuaderno completo. Siempre creeré que en lo simple está el amor: una hoja, algunos dibujos en lapicero negro, que más que perfectos eran tiernos, y un poco de color.
Sé que me he desviado el tema. Inicié esta publicación queriendo contar algo pero me perdí en mis ideas - este post tendrá una tercera parte - pero mientras escribía esto y viajé a ojear el pasado por unos minutos, me di cuenta que a veces puedes amar a alguien o una persona puede ser realmente especial e importante en tu vida pero si no sabes como demostrárselo, si no te detienes a mirarla, a conocerla para entender la manera en que la otra persona percibe el amor, tus acciones no tendrán sentido ni efecto. Aquí me nacen algunas preguntas: ¿realmente puedes considerar a una persona como "importante" si no puedes dedicarle tiempo para demostrar lo valiosa que es para ti? ¿cuántas veces hemos dado por sentado que si estamos con alguien es porque la amamos y olvidamos hacerles sentir ese amor? ¿yo percibo el amor de la misma manera que tú?
Si esto, de verdad, llega a ser el final,
que conste que me lo imaginaba distinto.
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