domingo, 20 de abril de 2014

Cada día un poco feliz

Daniela no se permitía estar triste, vivía cada día como si lo que paso ayer no hubiera pasado, no existía. Como si despertar sería una oportunidad para mejorar y olvidar aquellas palabras escuchadas, sus heridas infectadas, las lágrimas derramadas y su corazón destrozado. De esa manera, podía sentirse un poco más feliz. A pesar que, un poco más feliz tenía un amargo sabor a un poco menos  triste. 

- "¿Un poco triste?" - Pensaba Daniela.

Cada vez que oía esa palabra prendía un cigarro que despeje su mente, tomaba un par caramelos de su bolso negro y lanzaba una vacía sonrisa. El resumen de estos meses es que Daniela no lo extraña a él, sabe que puede encontrar a uno mejor, o peor, o no encontrar nada y conformarse con su propia compañía. Eso no importa. No extraña los anocheceres en aquel cuarto pequeño y antiguo de la avenida Arequipa, dónde le daba alergia cada vez que se quedaba a dormir. No extraña ir a Sargento y emborracharse con un solo vaso de chela. No extraña esas tontas y larguísimas peleas, cuando después de llorar argumentando que él no es lo suficiente bueno para ella termina en sus brazos, desbordando amor. No extraña sus mensajes acosadores que preguntaban a qué hora estaría libre para ser uno. No extraña que seque su cabello después de tomar una ducha. No extraña la tradición de los sábados, de los helados de Mc Donalds o las papas rellenas con aji. No extraña tirar piedras en una de las playas de Miraflores. No extraña ver películas hasta dormir. No extraña llamarlo todos los días al mediodía preguntando si ha almorzado. No extraña tomar un champagne para celebrar que aún están vivos y juntos. No extraña sus dedos, sus brazos, sus grandes ojos verdes, su pelo alborotado, su olor, su voz, su guitarra sonando alguna canción de Daniel F. No extraña nada de eso. Ya lo ha olvidado.

Daniela sólo extraña despertjar y sentirse feliz, reír porque salio el sol por su ventana o porque encontró en algún rincón de su cuarto un chocolate que creía haberse comido, reírse con los chistes tontos de los amigos de la universidad, sentirse feliz con cosas simples que para otros no son realmente importantes. Ser un poco más feliz cada día, sonreír y que sea real. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Chau

Chau... ¿chau?, dentro de mi cabeza sonaba como un buen comienzo para una carta de despedida, de una innecesaria carta ya que lo único que tengo para decir es eso, "chau", todo lo demás fue expuesto contra mi voluntad. Nuestra situación, si es que es nuestra, es aún más extraña, tal vez porque inconscientemente queremos que combine con las conversaciones que teníamos en el elevador, con el inocente coqueteo en nuestro bar preferido, con los mensajes de texto a las 4:00am cuando no podíamos dormir, con tus ojos... tus ojos. 

"Debo conseguir más problemas reales y dejar de lado los imaginarios" - repito mientras recuerdo todo lo que no tuvimos, mientras escucho el playlist que preparé para ti, para los dos; las miles de canciones que me hacen sonreír porque me recuerdan a ti, sí a ti. Es fácil reír si es por ti, es fácil hacer cosas sólo para impresionar porque en realidad no sé nada de música, sé el nombre de un par de grupos, un par de géneros y sólo tengo unas 2369 canciones almacenadas en mi mp3 pero no te preocupes, eso nunca fue problema. Recuerdas cuando me contaste de los chuchucientosmil géneros que existen desde House hasta Blues, abrí los ojos y sonreí.

Ahora no paro de escribir y desvié el verdadero sentido de esto, era tan dulce cuando me callabas con un beso...

domingo, 28 de abril de 2013

Silvio, mi trovador: Segunda Parte

Mal de mi parte demorar tanto en escribir lo increíble que fue tener a Silvio a pocos metros de mi; lo increíble que fue escuchar su voz en vivo y confirmar que es exactamente igual a los 32 CD's que tengo. Los parciales, el trabajo, el "poco tiempo", simples excusas que no me dejan escribir en mi mundo más de lo que deseo. Mi mundo limeño, pizpireto.


Hoy 19/04 - Día del concierto de Silvio.

Desperté muy temprano, por mi ventana se asomó el sol a susurrarme al oído que sería un gran día, no dude ni por un segundo que sería así. Ordene mi cuarto y la sonrisa no se podía borrar de mi rostro, a pesar que mi papá renegaba porque sólo ordeno mi cuarto cuando estoy de buen humor y yo le replicaba que últimamente estaba todos los días de buen humor así que no se ponga tan mamá. Hubo un silencio entre los dos en el camino hacía el trabajo pero luego me dijo: "Llamame cuando toquen 'Unicornio', no lo olvides".

Llegué al trabajo, decían que se me veía más contenta que lo normal y respondía diciendo que era lo que Silvio provocaba en mi. Mi playlist fue sólo Silvio y escuche su último disco unas treinta veces. Contaba las horas para que sean las 8:00 pm pero justo ese día al reloj se le ocurrió hacer las horas más largas y le reclame porque no hace eso todos los días ya que normalmente me falta tiempo para terminar con mis deberes. Se reía en mi cara y movía sus manijas más lento que lo acostumbrado.
Salí del trabajo muy apurada porque debía exponer sin embargo justo ese día hubo un accidente en el Óvalo de la Universidad de Lima, demore alrededor de dos horas para llegar a la universidad y enterarme que cancelaron la exposición por segunda vez. En ese viaje conocí a una niña que es un poco mayor que mi hermana, conversamos para olvidar el estrés del tráfico limeño y me recordó que tenemos que luchar por lo que deseamos y que nuestro esfuerzo siempre será recompensado, me dijo con voz dulce que se sentía muy cansada pero no iba a parar hasta conseguir lo que quisiera; me enseño más de lo que ella puede imaginar. Un día debería de escribir todo lo que me sucede en los viajes camino a cualquier lugar. Siempre conozco a alguien, siempre me enseñan una nueva lección y alguien me hace reír , así recuerdo que siempre pero siempre debemos sonreír.

Luego, fui corriendo a la explanada del estado Monumental (¡el mejor estadio del Perú! ¡Arriba la U, en las buenas y las malas!) . Me encontré con unos amigos, faltaba tan poco para que iniciará el concierto y estaba con todas las ganas de gritar sin embargo llevo como tres semanas medio enferma y comencé a sentirme mal pero nada que un poco de chela no pueda curar (ayyyyy, ¿por qué seré así?). Los teloneros fueron "Silvio a la carta" y no pudieron escoger a unos mejores teloneros ya que ellos rinden homenaje al mejor, además de dar un show increíble. De pronto las luces se apagaron, mi corazón estaba latiendo a mil por hora y las guitarras repartían sus primeros sonidos, salió él y comenzó a sonar una dulce balada, "Segunda Cita", la escuche pocas horas antes del concierto y la amé como todas las demás; comencé a gritar "¡Silvio, te amo!", sí, sí, era totalmente necesario y desde ahí no deje de corear las canciones. Silvio y yo estábamos conectados o era que horas antes del concierto me enviaron el pasado set list porque todas las canciones la atinaba y hasta en las grabaciones sale mi voz diciendo "ahora vine tal canción". Desgraciadamente, a la mitad del concierto me comenzaron a dar escalofríos y horas más tarde fiebre; pero eso es lo menos importante.


  • La mejor canción y la más emocionante: De la ausencia y de ti
    • "Y decirte que todo está igual, la ciudad los amigos y el mar esperando por ti."
  • La más coreada: "Te doy una cancion"
    • "Como gasto papeles recordandote, como me haces hablar en el silencio.
  • La sorpresa: "Pequeña serenata diurna"
    • "Soy feliz, soy un hombre feliz y pido que me perdonen los muertos de mi felicidad."
La gente gritó, coreo sus canciones y lloraron con ellas; se sentían mil emociones en el aire y regresó cuatro veces ya que nadie se movía. Todos éramos una sola voz y como me dijo un queridísimo amigo:

"Es la magia de formar parte de una inmensa minoría."

domingo, 14 de abril de 2013

¿Dónde estas Daniela?

- Otra vez no llegaste a dormir a casa, ¿qué está sucediendo contigo? 
- Me estoy divirtiendo, no seas exagerado papá. 
- No puedes avisar donde estarás para no preocuparme
(Daniela ya había cerrado la puerta de su cuarto)

Daniela había perdido la conexión con los que la rodeaban, dejo de reír y cantar para comenzar a caminar con parsimonia, mirar los detalles de las calles donde cruza y pensar que no debe estar donde está ni hacer lo que está haciendo y luego se pierde en una paradoja - ¿si no debo estar aquí, dónde debo estar? - que no tiene salida. Busca en los sonidos de los demás la respuesta de sus preguntas y recuperar la melodía de su canción. Esa que cantaba por las calles, esa que la hacía bailar a pesar que todo se partía en dos, esa canción con la que se burlaba del mundo y se reía de los que lloran. 

Daniela había perdido la conexión con su familia, no entendía si ella hablaba un idioma diferente o los demás lo hacían. Tal vez tenía una forma de pensar muy estrecha o ¿los demás la tenían?. Busca descifrar lo que esperan de ella, lo que quieren de ella sin embargo cuando veía todo más claro sonaba una voz en su cabeza que repetía constantemente:

- No debes decepcionar a nadie, sólo es eso, no importa si lo que haces esta bien o mal, si te gusta o no, si es tu destino o no, sólo no debes decepcionar a nadie.

Luego pensaba que si en el intento de no decepcionar a nadie se estaba decepcionando a sí misma. Daniela miraba cada detalle de su casa, recordaba como era antes y notaba cuanto habían cambiado las paredes en tan poco tiempo y como su hogar perdía la esencia que antes amaba.

Daniela había perdido la conexión con su confidente, no recuerda quién era la persona que la escuchaba cuando estaba triste y feliz, quién la aconsejaba cuando no sabía que hacer, quién la conocía más que ella misma y sabía que haría antes que ella lo pensará.

Daniela había perdido la conexión con lo que le gustaba, tanto que ahora no sabe ni que es lo que le gusta.

Había perdido conexión con ella, tanto que no sabe ni quién es la de estas líneas.

- ¿Dónde está Daniela?
- Me estoy divirtiendo, no sean exagerados. Regreso luego.

viernes, 1 de febrero de 2013

Silvio, mi trovador: Primera parte

Por 19 años de mi vida nunca me sentí fanática de algún cantante, grupo, banda, orquesta, actor o cualquier persona que podría llegar a ser un 'amor platónico' y sentir necesario stalkear su vida y sus logros. Escuchaba varios grupos, algunos me gustaban mucho pero no lograba ser una "fan enamorada" porque con suerte me sabía el título de sus canciones o el nombre de uno de sus disco. Cada vez que me preguntaban: '¿Quién es tu cantante favorito?', me sentía inquieta, mi cara se veía dudosa y buscaba en mi mente quién podría llevarse el título de 'mi cantante favorito'. 

Desde pequeña, cuando la señora que me cuidaba ponía Ritmo Romántica en la radio, escuchaba el término trovador ya que los domingos por la noche daba un especial sólo de trovadores (si es que la memoria no me falla). A pesar que me daba curiosidad el significado de esa palabra y sentía la necesidad de saber a que se refería, alguna otra cosa se apoderaba de mi atención, me caracterizo por ser muy distraída, y por último olvidaba 'esa' palabra. Sé que tal vez escuché alguna canción de él mucho antes de lo que creo pero no debí prestarle mucha atención. 

Hace 5 años escuché al primer trovador de mi vida y me enamoré, mi nuevo vicio fue descargar canciones de ese género y conocer más sobre sus inicios pero no me imaginaba que en mi búsqueda encontraría a mi cantante favorito. Fue hace sólo dos años que lo conocí, escuché su nombre y la curiosidad me invadió por esa razón al regresar a casa de la universidad lo primero que hice fue encender la laptop y escuchar la primera canción de este famoso canta-autor.

Inicié sesión y rápidamente coloque en el buscador la página de 4shared y escribí 'Silvio Rodríguez' y de pronto apareció 'Te Amaré'.

"Te amaré, te amaré como pueda. Te amaré aunque no sea la paz."

Después de repetir varias veces la canción, pensé que si alguien algún día me cantaría esa canción de seguro me derretiría, en ese momento no contaba con que meses después alguien lo haría aunque siempre creeré que si hubiera sido un poco más paciente y esperaba el momento perfecto de seguro me habría visto llorar de felicidad y en mitad de la canción me arrogaría a sus brazos en modo de agradecimiento, no quiero desviarme del tema. Luego, estaba con unos amigos y también conocían a Silvio, gracias a ellos escuché otras canciones mientras contaban sus historias sobre como conocieron a este excelente trovador. Cada uno decía cual era su canción favorita y como consecuencia de esta avalancha de canciones, al llegar a casa descargue 32 CD de Silvio Rodríguez, cabe resaltar que habían varias canciones eran repetidas y otras más estaban 'En vivo' o a dúo con otro trovador. 

Silvio me hace sentir mil emociones en una canción, me gusta escuchar a su guitarra enamorada y su dulce voz, que tenga cuidado el amor que él le puede cantar su canción. Me gusta escucharlo mientras escribo y siempre me enamoró más (de él) de sus canciones. Ahora que me enteré que el 19 de Abril dará un concierto en Lima, me llene de expectativas y deseo por que el tiempo transcurra rápido, sé que ese día será uno de los más emocionantes de mi corta vida y escucharlo en vivo es una de las cosas que debía hacer antes de morir. Encontré a mi cantante favorito y ahora vivo siendo su fan enamorada.

martes, 13 de noviembre de 2012

Seis y algo más.

Llegamos a casa, coloqué las llaves en la mesa, mi cartera en el mueble y la torta encima del refrigerador. Entré al baño a lavarme la cara y esperaba encontrar en el espejo las respuestas que en la cama ya no encontraba. Sin suerte, intenté aparentar que olvidaba lo sucedido horas atrás y dibuje la sonrisa más falsa con un mensaje secreto "te mataré mientras duermas" .Me miraste y noté que te encontrabas entre un "hace 6 meses que no soy feliz" y un "olvida todo lo que dije en el camino, sólo bésame" pero pronunciaste un "¿más torta, querida?" como si un poco de dulce podría cambiar el amargo sabor de la verdad retenida por años. Teniendo la esperanza de que esos minutos servirían como "tiempo fuera" y calmar el corazón que acababas de destruir - ingenuo, mutilaste el alma de la única persona que soportaría estar con un ser tan egoísta y prepotente como tú - pero hacerte entender es tan inútil como decir que el lunes comenzaré la dieta. - "Sí, quiero un poco mas de torta".

domingo, 11 de noviembre de 2012

Quiero que tu puesta de sol sea conmigo

"Es en vano seguir callando todo..."
            
Una tarde como cualquier otra, quedaron en encontrarse en el parque donde se habían visto desde que comenzaron a salir, algunos meses atrás. Como siempre, ella llego antes y se sentó en una banca a esperar su llegada mientras escuchaba algunas canciones que provocan que su rostro apareciera en su mente. Ella se sentía contenta al recordarlo porque desde que lo conocía siempre lo veía sonriendo y eso le hacía sentir que por fin conocía a alguien tan alegre como ella. Además, tenía dos o tres imagenes que le gustaba recordar, había establecido una rutina para esperarlo ya que siempre llegaba tarde al encuentro; no sé sabe si es porque es muy impuntual o ella no era lo suficiente importante como para llegar a tiempo, sin embargo desde su punto no era tan importante, sólo necesitaba que llegué con un verso improvisado e ingenioso como acostumbraba.

Él apareció y de inmediato ella sonrió, lanzó cualquier broma tonta pero adorable y así él también sonrió. Se quedaron mirando por varios segundos como esperando algo más, tal vez un abrazo o tal vez ... - no, era demasiado pronto - pensaron. Él se sentó a su lado, comenzó a contar sobre su día, los pendientes, canciones, el clima y de inmediato ella agregó una vez más que es demasiado friolenta (intuyo que buscando algo más), no hubieron comentarios al respecto. Poco a poco, el ambiente se torno amigable y disminuyó "la espera de algo más", siguieron charlando, uno completaba la oración del otro y estallaban en risas; hasta que comenzó a oscurecer y la frase "¿qué hora es?, creo que ya debo irme" interrumpió la conversación. Se despidieron y las ganas de algo más nacieron nuevamente, en ese instante ella notó lo evidente para todos. Se estaba enamorando y no sabía si era bueno o malo. Era bueno si él sentía lo mismo.

Ella llegó a su casa, ordeno algunos papeles que debía leer por la mañana del día siguiente y se acostó en su cama. El shuffle del mp3 escogió "El naufragio de los Océanos" y cuando la canción dijo "Es muy inútil amor, seguir fingiendo todo" recordó de inmediato todo lo que había sucedido horas antes y decidió terminar con la angustía que sentía; necesitaba tener la certeza o la alegría de que él tambien se estaba enamorado de ella. Sí, realmente lo necesitaba. Tomo el teléfono y cada tono de espera era interminable, quería correr hasta la casa de él, empujarlo contra la pared y luego de eso tenía dos opciones: O lo besaba sin previo aviso o le hacía una tonta pregunta; ya no importaba lanzarse a la piscina sin estar segura si estaba vacía o llena, no había nada que perder, se encontraba sin salida y por eso quería dejarlo sin salida a él. Seguía sonando el tono de espera y el miedo invadió su cuerpo.

- Hola, ¿qué haciendo bella?.
- Hola, estaba arreglando unas cosas. Pensaba dormir pero decidí llamarte porque necesito preguntarte algo. Sabes, hace meses que comenzamos a salir, realmente no sé si es salir, creo que me entiendes. Sólo quería que sepas que contigo la paso increíble, me haces reír tanto y siento que los dos nos divertimos mucho juntos. Al inicio pensé que podíamos ser muy buenos amigos pero luego comencé a querer encontrarte de casualidad por mi camino, despertar con una de tus canciones en mi cabeza y saber si estas bien es una de las primeras preocupaciones del día. Me estoy enamorado de ti y quiero que tu puesta de sol sea conmigo.

Había colgado.