lunes, 23 de abril de 2012

Maldito Lunes


La alarma hacia el anuncio que comenzó una nueva semana y las ganas de silenciar la estruendosa melodía y olvidar la extensa lista de pendientes para la semana invadieron mi cuerpo, unas voces confirmaban que debía despertar; me encontraba entre un café y el mal humor de día Lunes. Me levante para iniciar el día y caminé a ciegas hacia la ducha deseando que esto sea una pesadilla y que en la realidad aún me encuentre durmiendo. Volví a recostarme en la cama y comencé a buscar en mi mente algún recuerdo que me haga olvidar la rutina y el inevitable sueño que sentía cuando de pronto tu rostro se adueñó de mi mente y te encontré junto a mi...

"Está anocheciendo y es romántico".

Repetía una y otra vez mientras me perdía entre tus cejas, el olor a tabaco y un corazón ahogado en el deseo; sonreía para no dejar escapar el miedo e intentaba mostrar la infinita y falsa experiencia que poseo. Tus ojos mostraban un amor tierno y sincero, afirmaban que soy la mujer más hermosa que has podido sentir y evidenciaban el deseo de dejar impregnados nuestros olores en la alfombra, jugar con nuestras manos, volar hacia un universo donde los dos somos uno y liberar sudores sin pudor. No podía pronunciar palabras, mis sentidos estaban dominados por tus caricias; la radio escogió una canción de Aute para liberar deseos y note que ahora eras tú quien sonreía, te veías con tanta dulzura... 

Así te recordé esa mañana, regalándome miradas atrevidas, recorriendo tus dedos por mi rostro con gestos de amor; tus labios lograron que el amargo café pasado se endulzará con sólo besos, que el mal humor se sienta feliz, que la mañana del día Lunes se prolonge para poder soñar un poco más...

miércoles, 29 de febrero de 2012

Soy celosa, ¿y?

Deje de contestar los mensajes de Whatsapp porque entendí que conversar por textos con la cabeza caliente no era la mejor decisión. Debía de esperar que se me pase la molestia para luego volver a derramar miel por las redes sociales. Normalmente no demuestro mis celos porque entiendo que pelear por ese tipo de cosas no tiene sentido, pero la muchacha se había pasado de los límites permitidos y como su novia merezco respeto. Sí, al menos un respeto hipócrita pero al fin y al cabo respeto. 

Miraba el techo cuando decidí ver película romántica - como para recordar lo enamorada que estoy - sí era la mejor opción. Necesitaba olvidar las ganas que tenía de eliminar a esa mujer y a todas las que miren con deseo a mi chico. Soy celosa, ¿y?. La película me estaba ayudando a olvidar, cuando de pronto a la protagonista se le ocurre decir esta línea: 

"El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso"

Tenía que decir la palabra "celoso" justo cuando acababa de tener una pequeña pelea por es tema y los recuerdos de la noche anterior vinieron a mi mente inmediatamente. Las ganas de decirle que nunca más hable con esa mujer invadieron mi ser. Mi lado posesivo salió a relucir y me gritaba "eres celosa y posesiva, acéptalo de una vez". Pero no, no es correcto.

Yo: ¿Celos? ¿Sentirlos yo? ¡Por favor!, si soy "LA" chica.
Mi otro yo: Jaaa, ahora eres "LA CHICA", como te vendes humo. ¿Te has olvidado que siempre existen arroces?
Yo: ¿Arroces?
Mi otro yo: Claro, las facilitas. Las mujeres que tienen vida tan miserable que su mayor entretenimiento es estar con chicos con enamorada sólo para sentir la satisfacción de quitárselo a otra.
Yo: ¡Lo había olvidado! Esas que no son más zorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrras porque me canso de pronunciar más erres.

¿Por qué sentimos celos? Desde mi punto de vista, sentimos celos cuando pasa algo como esto:

Estas en una fiesta con tu novio, bailando y disfrutando como si fuera la última canción. Cuando de pronto tu radar detecta a una chica que lo mira tanto que si pudiera se lo comería con todo y ropa, como si no fuera suficiente, cuando el voltea le lanza la más descarada sonrisa. Esto la evidencia ante tus ojos y se convierte en "una arroz".

Como conclusión, los celos se inician cuando sientes que otra persona esta invadiendo lo que es tuyo, ¡porque es tuyo! - Salió mi lado posesivo - Puede amenazarte de forma directa o indirecta, mi ejemplo fue una de las formas más directas pero hay millones de formas de llegar a sentir celos.
Después que notaste que hay "algo" que te molesta se lo comentas a tu pareja, y el te dice: "¿Qué si? ¡Ni cuenta!" porque los hombres nunca se dan cuenta, seguro alguien le declara su amor y ellos no se darían cuenta porque "ellos sólo tienes ojos para una" (o eso dicen, le dejaremos el chance de la duda). En ese momento tienes que tomar una decisión rápida, o sigues como si nada pasaría o afrontas al arroz. La mayoría de veces la elección es "seguir como si no pasara nada" porque tampoco hay que darles el gusto de arruinarnos el momento, ¿qué opinan?

Soy celosa, ¿y?.

No considero que los celos sean desconfianza en la pareja porque - sin alusiones personales - existen muchas personas que harían de todo sólo para sentir la satisfacción de arruinar una relación. Para mi es cierto eso de "no desconfió de ti, desconfió de los demás" pero tengo que resaltar que los celos no son buenos al contrario pueden hasta deteriorar una relación porque te enojas, te peleas y hasta te puedes vengar en casos más extremistas. Pero, ¿cómo dejar de sentirlos? te doy un consejo: NO VEAS PELÍCULAS ROMÁNTICAS QUE TE HAGAN RECORDAR QUE SENTÍAS CELOS.

En realidad no existe una manera de no sentirlos sólo debes aprender a manejar tus impulsos y recordar lo importante que es para ti la relación con tu pareja, así podrás olvidar poco a poco esa situación que te enojo tanto.

Soy celosa. ¡SÍ! Sin embargo, es necesario aclaración algo. Aunque mil mujeres lo intenten no serán más fuertes que la confianza y el amor que siento hacía la persona con quien mantengo una relación.

lunes, 13 de febrero de 2012

Ballantine's Day

Estaba en medio de una pelea con él cuando la vi corriendo rapidísimo. Para ser ella era casi increíble. Nunca fue buena en clase de deportes porque solía decir que sudar no combinaba con su larga cabellera castaña. Al pasar fugazmente por mis ojos sentí la necesidad de correr junto a ella, no sé cual era la finalidad: si alcanzarla y conversar o sólo hacerle sentir que yo también me unía en su confusión y quería escapar de donde estaba. Al pensar en el porqué se vienen a mi mente mil excusas y otros mil porqués, no sé cual fue el motivo real.

Ella era muy rápida y yo, al igual que ella, nunca fui buena en clase de deportes. Se me hizo difícil alcanzarla. Algo inusual pasó ese día ya que siempre me cansaba en las dos primeras cuadras y estaba vez íbamos horas de horas corriendo, o yo lo recuerdo así, sin cansarme. Oía que trataba de decirme algo mientras corría, no lograba descifrar palabra alguna pero creo que en ese momento no era importante entender razones o porqués, sólo correr.

Era San Valentín y nosotras estábamos cual locas por la ciudad entre millones de parejas acarameladas. Pienso que ella se dio cuenta lo mala idea que era correr justo ese día, por eso decidió parar en un bar barranquino y me propuso conversar con unos tragos, yo tenía curiosidad de saber que le pasaba por eso acepte. Al inicio ninguna pronunciaba palabras, asumo que fue porque casi no teníamos aliento y se nos era difícil respirar después de tremendo tour limeño que hicimos. Pedimos un par de whiskys a las rocas y una cajetilla de cigarros. Me sentí con la obligación de iniciar la conversación:

- "¿Qué paso?"
- "Es un idiota este tipo, nunca entiende de razones. Cree conocerme y no lo hace, sólo repite constantemente que esto es lo mejor. ¡Siempre es así! Arruina todos los momentos lindos, yo llegue con unos estúpidos globos y, y, y ¡me tiene harta! ¿Esto es lo mejor? Él no sabe la diferencia entre mejor y peor. Justo hoy, justo en mi Valentin."

No sabía que decir. Decidí seguir tomando sin preguntar más razones, ella estaba muy confundida y yo con toda el enojo encima por la pelea de antes.

Esa noche celebramos nuestro primer Ballantine's Day. Tomamos hasta que el bar nos dijo que iba a cerrar y que por favor nos retiremos, salimos de allí como si nada hubiera pasado. Abrazadas y riendo de todo y nada al mismo tiempo. Nada importaba, eramos, de manera efímera, felices.

martes, 3 de enero de 2012

Recuento de los días contigo

Era en Abril cuando una corriente de viento anunciaba que se acercarían días difíciles que debía afrontar sin el calor de los escasos rayos de sol que aún brillaban. Comenzar a vivir por deber y soñar por necesidad, buscar razones para sentir que seguía siendo la misma risueña mujer; hablar por deber y cantar por necesidad, tomar un aliento y encontrar un nuevo camino donde lo único que escuchaba era mi voz y algunos ecos distorsionados del pasado, en ese momento no era necesario más para sobrevivir a los días de nostalgia. De pronto apareció una voz atrevida gritando "estoy celoso", me detuve sintiendo un poco de temor, traté de encontrar la procedencia de esa voz pero unas gafas oscuras no me permitían ver claramente lo que me rodeaba. Los días pasaban y seguía oyendo a esa voz, prometía defenderme de mil males y otros demonios, me contaba que deseaba ser la melodía de mi canción para que al escucharla me den ganas de bailar y así vuelva a sonreír; no entendía el porqué de ese afecto hacía a mi, si el sabía que poco o nada yo daba por el.

Era en Mayo cuando volvió a gritar la voz atrevida, decía que me extrañaba y cuestionaba la razón por la que solía ignorarlo; yo le sugerí perder el tiempo juntos y el sin mucha oposición aceptó mi propuesta. No me di cuenta en que momento de nuestro andar empecé a desear que las horas corran más lentas y me encantaba sentir como me atormentaba con felicidad, perdí el control del tiempo y olvidaba con frecuencia en que mes nos encontrábamos. Me gustaba dedicarle mis canciones, mis colores, mis "sin razones", mis sonrisas poco felices pero auténticas, solía creer que lo hicieron especialmente para mi pero seguía sin poder ver claramente su rostro.

Era en Agosto cuando descubrí su rostro, no era lo que esperaba porque era aún mejor. Atiné a mostrar una gran sonrisa y pronunciar una y otra vez lo bonito que era el día, lo bonitas que eran las flores del camino en donde estábamos, lo bonito del cielo, lo bonito de las mariposas, lo bonito del sol, lo bonito de lo bonito. El era el culpable de mis comentarios sin sentido, porque desde que lo conocí comencé a ver todo bonito.

Era en Diciembre cuando yo solía pensar que el me quería, solía soñar que dibujaba mi rostro con las nubes en medio de un atardecer, solía creer que este sentimiento era tan suyo como mio, como nuestro. Pero ahora estoy segura.

Es Enero cuando con voz atrevida te gritaré que:
"Quiero amar cada uno de tus adorables defectos, todas tus dulces virtudes y todo tu ser para dejar de inventarte. Quiero amarte en la locura y en la cordura. Quiero mirar tus ojos, amarlos, y sentir que nuestro amor es sincero y desinteresado, surgió en el crudo invierno y si no se esfumó en el primer tropiezo es porque siente que existen suficientes razones para seguir latiendo. Quiero olvidar el pasado para vivir nuestro presente y regalarte mi futuro. Quiero amarte en el infierno y el paraíso. 
Mi amor crece al ritmo de una interminable melodía y siente la necesidad de gritar que te amo, más allá de lo físico, más allá de nuestros cuerpos, más allá de lo terrenal, así te amo, con risas y enojos, con sol y neblina, con sueños y pesadillas, así te amo, pasando una tarde entre tus brazos y afirmando que allí es donde pertenezco, así te amo, rozando con la perfección. 
Así te amo y no dejaré de hacerlo porque quiero amarte."

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Y a ti, ¿qué te prohibieron?

¿Cuántas veces hemos escuchamos algo así?

"¡No toques!, está caliente"
"¡No metas el dedo ahí!"
"¡No vas! porque no"
"No hagas esto o aquello o lo otro"
"NO, NO, NO, NO"

Con nada "NO" pronunciado aumenta el deseo de hacerlo, de tenerlo, de probarlo. ¡Claro!, siempre lo prohibido tiene un 200% más de interesante que lo que es permitido. Después de pasar toda una tarde pensando en todas las cosas que son prohibidas llegue a la conclusión de que si no existieran no sería tan divertida la vida, cabe resaltar que no soy una amante de "hacer lo prohibido" pero a quién no le gusta hacer alguna palomillada o sentir la adrenalina de que te pueden descubrir o llegar a casa sabiendo que hiciste "eso" que no debes. Todo este preámbulo sólo para contar mi historia con ella.

Salí muy temprano de casa para comenzar otro día más.

- "Ya me voooooooy" 
- "Chau, ¡qué tengas un bonito día!" - Me dijo

Dejé mi casa para encontrarme con la bulla, el trafico, el gran desorden, una que otra pelea en el bus y demás pero a mi, que poco me importa, me encerré en mi mundo donde escucho algunas de las ochocientas canciones de mi reproductor, generalmente pongo "la canción de la semana" una y otra vez. Llegue donde debía llegar, hago lo que debía hacer y luego regreso a casa con mucha hambre. Entonces al abrir la puerta de mi casa una voz me dice:

"Vamos a esperar a todos para comer la torta"

En ese momento pensé, ¿torta? ¿cuál torta? cuando de pronto giro un poco a la derecha y estaba ahí, tal vez un poco escondida, una riquísima torta de chocolate, era LA torta, pero tenía que esperar hasta que lleguen todos para comerla. La miré, la contemplé, admiré la perfección que creo el maestro pastelero para que cada centímetro se vea igual de exquisito. ¡Tenía que comerla! ¡Quería hacerlo, realmente lo quería! pero no podía. Decidí olvidarme de la torta ya que aún faltaban varias horas para estar todos juntos. Prendí la computadora e intenté distraerme con cualquier cosa que encontrará pero no lograba encontrar nada interesante. ¡No era posible!. Una vez alguien por ahí me dijo que la duración de la comida en mi casa era directamente proporcional a la distancia que yo este de ella pero esta vez no podía cumplirse eso ya que regrese a la cocina a ver si no le había pasado nada y afirme que todo estaba en orden, que cada una de las cerezas seguía en el lugar correcto, que seguía igual de apetecible, era la torta que más había deseado o por lo menos que más recordaba, que estaba a unos pasos de distancia pero aún seguía intacta.

Comencé a dar vueltas al rededor de la mesa pensando:

- "¿Qué hubiera pasado si nadie me hubiera dicho de su existencia? Seguro no me habría dado cuenta que estaba aquí y estaría avanzando el trabajo de la universidad. Sí, es más que obvio que ni si quiera hubiera... Pero sí lo hice. Tal vez si pruebo sólo un poquito podría descubrir que no está tan rica como parece. Claro, ¡está horrible!. Ya, no horrible pero no tan rica... Nadie se dará cuenta que hay una cereza menos, o dos, o tres.."

De pronto su voz sonaba en mi cabeza diciendo que no podía comerla hasta que todos vengan.

- "¡Pero es sólo una torta! ¿Por qué tanto escándalo? Sólo quiero un pedacito. Sí, me la voy a comer y si dicen algo, pues compro otra y ya."

En ese momento sentí que ya había luchado mucho conmigo como para caer en la tentación de comerla, no podía rendirme, tenía que esperar hasta que todos vinieran a pesar de que los minutos se vuelvan décadas interminables. Ya no sabía si realmente tenía hambre o sólo era porque no podía probarla, tenía la sensación de que había olvidado el porqué de estar al rededor de ella vigilando cada movimiento; creo que mis ganas de comerlas se convirtieron en un "nadie la va a comer, porque yo lo digo" pero al parecer la única que se mordía la lengua al no poderla comer era yo. Después de un rato me importó muy poco si tenía que esperar o no y bordeé mi dedo en la torta, al acercarla a mi boca y saborearla me encontré con la decepción.

Pasaron unas horas y llegaron los demás. Eramos muchos y la torta no era suficiente para la cantidad de familiares por eso después de probar un pedacito más de la porción que me sirvieron le di mi parte a un primo a quien le había encantado la torta. Tanta desesperación creada por el simple hecho de "no poder".

¿Cuántas cosas queremos hacer sólo porque las prohiben? O ¿soy la única a quién le gusta romper las reglas?

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mecánica Aplicada

Antes de:
Una de las contras de contar con amigos en ciclos más adelantados es que la mayoría de veces te asustan con cursos que tu aún ni habías pensado llevar, pondré un ejemplo pequeño, es el primero que se me ocurre.
Química Industrial, el primer día de clases un compañero tildó a la profesora como una "vieja loca" que te baja puntos hasta por respirar, yo no quería ganarme problemas así que no dije ni media palabra, ¿se imaginan a mi en una clase sin hablar? fue muy difícil ya que soy una habladora desde la barriga de mi madre. Luego pasaron los meses y me dí cuenta la mala idea que me dieron, no voy a decir que la profesora es lo máximo pero lo único que busca es puntualidad, responsabilidad y es algo exigente sólo cuando eres mujer. (¡Chicos, son unos suertudos, no se preocupen!).
Algo parecido me paso con el curso a quien dedico esta publicación, Mecánica Aplicada, dijeron que debía estudiar sola, que el profesor no me enseñaría nada y que debía esforzarme mucho; tengo que decir que tenían toda la razón. Pero todos los comentarios que dijeron "antes de" crearon un miedo increíble.
Aquí comienza mi relato sobre mis días con Mecánica, no saben lo difíciles que fueron.

Prima:
Termino el verano '11, uno de los peores veranos de mi corta vida, la infinidad de problemas ponían oscuras nubes en mis soleados días. Martes, 1° de Marzo, comenzó la universidad y pensé que sería otro buen año de calificaciones más que merecedoras al esfuerzo que le daba, no contaba con el curso que me arruinaría mi invicto universitario. Mecánica Aplicada.
Me dijeron que debía esforzarme así que estudiaba uno o dos ejercicios cada que me acordaba o cada que tenía tiempo, por lo general era los miércoles de cada semana porque terminaba a las 6pm las clases del día.
Sin modestia y exagerando bastante pensaba: "No, ¡yo soy brava! Invicta hasta 5to ciclo, ningún curso podrá conmigo, ¿Mecánica? CURSILLO". Con el pasar de las semanas tenía casi encima la primera práctica y yo me sentía segura hasta cinco minutos antes de ella porque cuando empezó lo único que pensé es: "¿Esto es chino mandarín, me están jodiendo?, no pude terminar ni una pregunta, estaba preocupada. Di el parcial sin importar la nota de la primera práctica, ¡no quería ni verla! todas mis esperanzas estaban en el parcial ya que no me iba a retirar "Retroceder NUNCA, rendirse JAMÁS" aunque ahora creo que lo mejor debía ser retirarme.
En síntesis, en mi primera vez nunca aprobé un examen, las curvas del profesor no me favorecían porque 1*1.7 = 2, así que ... Como llego el parcial vino la segunda práctica y al final me iba por una nota matemáticamente imposible.
¡MUERTA!

Bica:
Después del ridículo de la prima lo mínimo que se espera es ser ¡una bica power!, no sé si lo soy o lo fui pero hice el intento de hacer las cosas bien. No tuve los resultados esperados en las practicas ni en el parcial pero siento que aprendí y eso es lo bueno. Del ciclo, según yo, lo único interesante fue el examen final porque sentí como si hubiera corrido 30 vueltas a la FIA por lo rojita y sudada que termine, imagínense lo que los nervios hicieron en mi, no sabía si la hacía pero una luz pequeñita de esperanza brillaba en mi corazón deseando que sí, que por fin vea un once en mi intranet. Y hoy puedo decir que ¡SI SE PUDO!
El miércoles 30 de Noviembre, a las 7:22 pm se escuchó el grito de victoria, salió totalmente espontáneo sin importar la gente, sin importar que el profesor este allí a unos metros de distancia:
"PASE MECA CONCHA SU MADRE" (sumado a un golpe a la carpeta, quien no tenía la culpa de nada)

Ahora que ya estoy fuera, ahora que vi un 12 en mi examen final, ahora que pasaba sin la curva del profesor, ¡ahora que regresamos al invicto carajo! lo más que me queda por decir es que ese curso me hizo sufrir, llorar, reír, sudar, saltar, gritar, carajear, ese curso hizo más que muchos otros, dejo su huellita ... Creo que por eso siempre lo recordaré como aquel que destapo mi cerebro, lo cacheteo y le dijo ¡REACCIONA, SOY SÓLO UN CURSO MÁS, DÉJATE DE HUEVADAS!

PD. ¿Resistencia de Materiales? Y ahora, ¿quién podrá defenderme?

domingo, 27 de noviembre de 2011

Nuestro tiempo

"Debes amar el tiempo de los intentos"
Silvio Rodriguez.

Escuchaba vagamente tus extensas e interminables explicaciones sobre el porqué de tus extrañas reacciones, sabía que la conversación era importante pero no podía prestarte ninguna atención. A lo lejos te escuchaba hablar pero no lograba descifrar tus palabras, estaba entretenida en tus delgados labios color rojo y descubrí que hacían juego perfectamente con tus enormes ojos verdes y tristes, recorría tu rostro y creaba versos con cada detalle que te describía como el ser más hermoso que he tenido en mi corazón. Soy una romántica, enamorada de tus olores y sabores, enloquecida por tu misterio. Preguntaste un par de veces si te escuchaba, respondí que sí aunque no lo hacía; intenté prestar atención a tus líneas pero cada intento terminaba en imaginar tus manos recorriendo despacio cada poro de mi, tal vez iba muy rápido, o tu muy lento.

Intenté ponerle fin a las explicaciones, me acercaba sutilmente pensando que cuando me encuentres entre tus brazos no podrías hacer más que acariciarme con besos; sin sonreír notaba que tu estabas decidido a explicar cada detalle y que yo me encontraba consumida por el deseo. Necesitaba sentir tu corazón latir al ritmo de mi voz y saber que cada retumbar de tu cuerpo era una reacción a mis movimientos, olvidar el tiempo convencional e imponer nuestras propias horas de más de sesenta minutos, quiero pensar que tu también sueñas con ver mis ojos bañados de pasión sólo que crees que aún es demasiado pronto.


¿Cuándo será nuestro tiempo?