jueves, 18 de diciembre de 2025

Franco

¿Por qué ahora?
Porque ya no tengo miedo.
El 2025 me rompió y, cuando me armé nuevamente,
decidí tirar lejos ese pedacito que ya no me servía.

***

Dime, ¿cómo puedo seguir soñando contigo a pesar de todo lo que ha pasado este año? Ayúdame a tener fuerzas, porque aún tengo momentos del día en los que sólo quiero derrumbarme y perder la esperanza. Discúlpame… cometí muchos errores, pero te prometo que estoy haciendo mi mejor esfuerzo para que, si llegas a este mundo, encuentres una versión de mí con las herramientas necesarias para regalarte una infancia feliz.

Y si no consigo conocerte, sé que nos veremos en otra vida o en otro universo. Estaremos juntos algún día, y todo lo que haya vivido para llegar a ti habrá valido la pena.

Te cuento que tendrás una mamá muy llorona - de hecho, estoy llorando mientras escribo esto -, pero me tendrás profundamente presente en tu vida. No te prometo ser perfecta ni estar en modo zen todo el tiempo, pero estaré presente de verdad. Seré de esas que te miran a los ojos, de las que perciben cuando algo no se dice, de las que sienten en su cuerpo cuando algo te pesa. Y aunque me muera de ganas por cargar ese peso por ti, te enseñaré, como aprendí yo, a hacer tu mochila un poco más ligera.

También seré controladora, pero te repetiré varias veces que no es “control”, sino “ponerle dirección a la vida”. Y, sobre todo, tendré un corazón lleno de amor para ti.

Seré una mamá muy humana. Tú sabrás que tu mamá se cansa, duda, tiene días malos… y aun así sigue. Aun así se levanta cada mañana y le sonríe a la vida, porque el mundo no es de quien despierta primero, sino de quien despierta feliz.

Quiero enseñarte el mayor aprendizaje que he tenido este año: que siempre hablar será mejor que callar lo que sentimos. Que sentir no es peligroso, que llorar no es fallar y que equivocarte no rompe el amor.

Te vengo soñando desde que tengo diecisiete años. Aparecías en mi mente con más fuerza cuando discutía con mi mamá sobre el futuro tan diferente que ella soñaba para mí y los planes que yo sostenía con esperanza en el corazón. Ella quería que me coma al mundo: que viaje, que estudie una maestría, que crezca profesionalmente. Yo, en cambio, le decía que lo único que quería era ser mamá, juntar el suficiente dinero para comprar una casa grande con una terraza donde podamos almorzar los domingos; un lugar seguro donde se apague todo el ruido externo y podamos ser felices.

Pero te confieso algo: llegó un día en que, sin darme cuenta, dejé de soñar. Empecé a creer que en esta vida no me tocaría conocerte.

No sé si este año me volvió más loca o si mis piezas rotas dejaron espacio para una parte de mí sensible e intuitiva que antes callaba, también por miedo a soñar. Pero hoy, en medio de lágrimas, diciendo, creyendo y sintiendo genuinamente que la vida es maravillosa, te sentí. Supe entonces que todos estos años intentando ser mi mejor versión, con aciertos y errores, fueron por alguien que aún no está en este plano físico, pero que vive en mí.

No sé cuándo llegarás. Y hoy, honestamente, creo que eso ya no es lo importante. Pasé mucho tiempo queriendo construir el “momento perfecto”, hasta que entendí que ese momento no existe. Aun así, sé que el día que llegues, cuando te tenga en mis brazos, diré que llegaste en el día y a la hora perfecta.

Tengo tantas ganas de enseñarte que la vida depende de los lentes que elijas usar. Que si quieres verla oscura, es fácil… pero que también es igual de fácil ver las maravillas y bendiciones que se nos regalan cada día. Quiero enseñarte que dar tu mejor versión es ganar incluso cuando pierdes y que hacer el bien siempre será la mejor opción.

Te enseñaré a vivir sin mí, a confiar en ti mismo, sobre todo cuando el mundo no se ponga fácil, pero siga siendo un lugar al que vale la pena salir a enfrentar. Yo estaré siempre aquí, como tu casa.

Te espero con tranquilidad y paciencia, porque sé que estarás conmigo. No sé si este año, el próximo, en tres años o en otra vida. Pero hoy existes en mí, dentro de mí.

Gracias por ayudarme a sentirte. Gracias por regalarme la certeza de que existes y de que estás conmigo. Llegarás cuando tú lo decidas, cuando me regales la bendición más hermosa de mi vida.

Sé que será así.
Lo siento en mi corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario